jueves, 27 de febrero de 2014

Sueños traicioneros

¡Hola! Bueno, hace mucho tiempo que no escribo, aunque tenía muchas cosas que contar. He estado muy ocupada, he tenido muchas cosas qué hacer y no he podido. Sé que no es excusa, porque un blog es una manera de expresarse y supongo que lo que he hecho ha sido evitar precisamente eso, expresarme.

Dicho todo esto, empecemos a desvariar.

Los sueños, mis queridos sueños. Cuanto bien y cuanto mal me hacen algunas veces. Tengo con ellos un amor-odio nada normal.
Dicen que los sueños vienen dados por el subconsciente. Yo no entiendo mucho de eso, pero estoy segura de que a mí el mío no me quiere demasiado. A lo mejor es la conciencia que sabe lo que siento y por eso lo refleja en mis sueños aunque yo no quiera pensar en ello.

El otro día me traicionaron mis sueños. Hace un tiempo que siento algo muy fuerte por alguien, es algo extraño y no me había pasado nunca. Solo somos amigos y va a seguir siendo así, pero ahí entran mis sueños en juego. No, en serio, si yo ya tengo asumido que no va a pasar nada con esa persona, por qué llega la hora de dormir, cierro los ojos y cuando consigo entrar en mi perfecto mundo, aparece él y me hace ver todo lo que siento y lo que podía llegar a pasar si yo actuase de otra manera.
Lo peor de todo es estar en el quinto cielo y cuando despiertas, estamparte de nuevo con la realidad, sí, esa realidad en la que solo sois amigos. Es frustrante y a veces incluso algo doloroso.

Hay veces que los sueños que tengo me hacen replantearme muchas cosas. Algunos son tan reales que a los dos días sigo acordándome de ellos como si fuese una vivencia pasada y no imágenes en tu cabeza inventadas. Supongo que no seré a la única a la que le pase y si lo soy, creo que deberé ir a mirármelo porque tengo un serio problema.

Es cierto que muchas veces los sueños nos hacen bien, como cuando de repente te encuentras en la playa con tus amigos, tomando el sol y viendo como un par de ellos juegan a las palas y otros tres se salpican en el agua y planean muy cantosamente como conseguir llenarte de arena, sí, esa arena que tanta cosita te da porque te pone perdida. Pero aún así les quieres y lo sabes y cuando despiertas lo primero que haces es hablar con ellos para recordarles lo importantes que son en tu vida.

Luego están los sueños en los que algún familiar o alguien cercano muere, son los peores bajo mi punto de vista. Lo vives, sientes dolor y cuando te levantas al día siguiente lo único que quieres es llamar a esa persona por la que tanto has sufrido para ver si está bien.

Los más graciosos para mí son los sueños cuando estás despierto. A mí me suele ocurrir cuando voy en el tren o en el metro. Me quedo embobada mirando un punto fijo y mi mente se va a otro lugar, o piensa en qué podría haber sucedido si me hubiese caído o si en vez de coger el primer tren me hubiese tocado esperar. Ahí mi imaginación juega un papel importante porque ¡sorpresa! en todos aparece "el hombre ideal" a salvarme de la caída o a pedirme la hora y entablar una conversación para hacer más amena la espera del siguiente tren.

¿Soy rara? Quizás, pero soy una soñadora sin remedio y me encanta soñar, aunque a veces esos sueños que tanto me gustan me jueguen una mala pasada. Soy de las que piensa que todo pasa por algo y si tengo que replantearme las cosas lo haré.

Con este pequeño desvarío me despido.

Espero que os haya gustado esta minúscula parte de mí.

Besitos:)