No, de verdad que no me gustan, en absoluto.
He tenido malas experiencias tras varias despedidas y con malas me refiero a dejar de ver a la persona, a perder el contacto y eso me pone muy muy triste.
Dentro de unos días me toca despedirme de alguien, es una despedida a medias, porque me despido de un compañero, pero gano un amigo, un amigo que sé que va a estar ahí si lo necesito, que sé que voy a seguir viéndole, pero aún así me pone triste.
La gente no lo entiende. No entiende que me ha acompañado en muchos momentos, que si necesitaba un mínimo ánimo me valía con mirarle, que me alegraba las tardes que pintaban aburridas, que me hacía reír cuando estaba cansada o saturada, que solo sabiendo que él estaba ahí, aunque no fuese a mi lado me animaba y me hacía poner aún más ganas.
Nos picábamos y solo eso ya conseguía que las cosas fuesen de otra manera, todo pasaba más rápido, todo era más divertido.
Sé que no voy a ser capaz de decirle todas estas cosas en persona, porque no quiero que me vea triste, quiero que me vea contenta por él, porque sé que es un cambio bueno en su vida, así que he decidido escribirlo aquí (aunque probablemente no lo lea).
Ya no va a ser lo mismo, hace tiempo que las cosas no son como al principio, pero seguíamos juntos y eso me levantaba el ánimo. Ahora nos quedamos cada vez menos y se me va uno de los tres, y me afecta, sí, qué le voy a hacer soy así de sensible (o de tonta, según como lo veáis).
M: Quiero que sepas que te voy a echar mucho mucho de menos. Voy a extrañar nuestro café (o mejor dicho el tuyo solo) de las cinco menos cuarto, nuestras miradas cómplices, las tonterías, los enfados sin razón y las reconciliaciones, las veces que nos esperábamos solo para salir juntos (que eran todas), tus chicles justo antes de entrar, tus abrazos casi obligados... Que te voy a echar de menos y aunque te siga viendo ya no va a ser lo mismo. En poco tiempo hemos vivido mucho juntos y te has convertido en alguien muy importante para mí. Y para terminar lo que he dicho al principio, se va un compañero, pero se queda en mi vida un amigo. TQ.
Y eso, que no me gustan las despedidas...
La vida es sueño y los sueños, sueños son. Calderón de la Barca
miércoles, 26 de octubre de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
Momentos
¡Hola a todos! Vuelvo a escribir un pedacito de mí, a ver qué os parece esta vez. Tengo intención de escribir algo con lo que mucha gente pueda identificarse, espero conseguirlo.
Unas entradas atrás ya hablé del destino, algo que para mí es muy importante, aunque para muchas personas sea más bien una tontería. Lo de hoy no va de mí, va del mundo en general.
Esta vez, quiero hablar de los momentos.
A lo largo de tu vida, pasas por muchas etapas, regidas principalmente por cosas que te ocurren, ya sean buenas, malas o simplemente normales. Siempre apoyo y apoyaré el mantenerse positivo en todas y cada una de ellas, aunque creas que no puedes más, seguro que puedes sacar algo bueno de todas ellas.
Los momentos.
Seguro que no sabéis a qué me refiero aún, voy a intentar explicarme.
Hay momentos en la vida que nos marcan, otros que simplemente pasan y otros que se olvidan. Pero todos ellos forman parte de nosotros, nos constituyen, nos hacen ser quiénes somos.
Como hago siempre voy a poner un ejemplo.
Un día cualquiera conoces a alguien, una persona como cualquier otra que a primera vista no tiene nada resaltable. Poco a poco la conoces, empiezas a formarte una opinión más elaborada de ella, hablas con ella y sin que te des cuenta, pasa a formar parte de tu vida. Comienzas a querer conocerla más, a querer saber más de ella, de sus gustos, de sus miedos, de sus manías, comienzas a meterte en su vida y sin poder evitarlo se vuelve importante para ti, ha pasado tu barrera. Esa persona ya forma parte de ti, de tu recorrido, ha conseguido influirte por poco que sea y eso es bueno. No todos los días se conoce a alguien que pueda formar parte de tu vida de manera tan espontánea.
Te fijas que tenéis muchas cosas en común, que compartís aficiones, gustos y quieres pasar más tiempo con ella, verla más, y creáis un vínculo. Miras hacia atrás y observas que todo ha sido muy rápido, que ha llegado a ti en un momento, sin esperarlo y estás encantada de que ahora esté a tu lado.
Con el tiempo esperas más, ni tú misma sabes el qué, pero más y es entonces cuando te das cuenta de que no solo es importante en tu vida, sino que ya no quieres imaginarte sin esa persona formando parte de ella.
Te paras a pensar, reflexionas y entonces te preguntas ¿llegó en el momento adecuado? o, ¿llegué yo en el momento adecuado a su vida?
Si el momento hubiese sido otro, ¿las cosas habrían sido diferentes? Si cualquiera de los dos hubiésemos estado en otra etapa de nuestra vida, ¿sería la relación distinta?
Pero es mejor no pensar en otro pasado, en que habría pasado si.
Hay momento adecuados y momentos menos adecuados.
Puede que para ti si fuese el momento pero para él o ella no, o viceversa. Lo realmente importante y a destacar es que ambos estáis ya en la vida del otro, de la manera que sea y aunque sea un mínimo vais a influir en ella.
Los momentos, esos que te pueden cambiar para siempre.
Una entrada más.
Iris:)
Unas entradas atrás ya hablé del destino, algo que para mí es muy importante, aunque para muchas personas sea más bien una tontería. Lo de hoy no va de mí, va del mundo en general.
Esta vez, quiero hablar de los momentos.
A lo largo de tu vida, pasas por muchas etapas, regidas principalmente por cosas que te ocurren, ya sean buenas, malas o simplemente normales. Siempre apoyo y apoyaré el mantenerse positivo en todas y cada una de ellas, aunque creas que no puedes más, seguro que puedes sacar algo bueno de todas ellas.
Los momentos.
Seguro que no sabéis a qué me refiero aún, voy a intentar explicarme.
Hay momentos en la vida que nos marcan, otros que simplemente pasan y otros que se olvidan. Pero todos ellos forman parte de nosotros, nos constituyen, nos hacen ser quiénes somos.
Como hago siempre voy a poner un ejemplo.
Un día cualquiera conoces a alguien, una persona como cualquier otra que a primera vista no tiene nada resaltable. Poco a poco la conoces, empiezas a formarte una opinión más elaborada de ella, hablas con ella y sin que te des cuenta, pasa a formar parte de tu vida. Comienzas a querer conocerla más, a querer saber más de ella, de sus gustos, de sus miedos, de sus manías, comienzas a meterte en su vida y sin poder evitarlo se vuelve importante para ti, ha pasado tu barrera. Esa persona ya forma parte de ti, de tu recorrido, ha conseguido influirte por poco que sea y eso es bueno. No todos los días se conoce a alguien que pueda formar parte de tu vida de manera tan espontánea.
Te fijas que tenéis muchas cosas en común, que compartís aficiones, gustos y quieres pasar más tiempo con ella, verla más, y creáis un vínculo. Miras hacia atrás y observas que todo ha sido muy rápido, que ha llegado a ti en un momento, sin esperarlo y estás encantada de que ahora esté a tu lado.
Con el tiempo esperas más, ni tú misma sabes el qué, pero más y es entonces cuando te das cuenta de que no solo es importante en tu vida, sino que ya no quieres imaginarte sin esa persona formando parte de ella.
Te paras a pensar, reflexionas y entonces te preguntas ¿llegó en el momento adecuado? o, ¿llegué yo en el momento adecuado a su vida?
Si el momento hubiese sido otro, ¿las cosas habrían sido diferentes? Si cualquiera de los dos hubiésemos estado en otra etapa de nuestra vida, ¿sería la relación distinta?
Pero es mejor no pensar en otro pasado, en que habría pasado si.
Hay momento adecuados y momentos menos adecuados.
Puede que para ti si fuese el momento pero para él o ella no, o viceversa. Lo realmente importante y a destacar es que ambos estáis ya en la vida del otro, de la manera que sea y aunque sea un mínimo vais a influir en ella.
Los momentos, esos que te pueden cambiar para siempre.
Una entrada más.
Iris:)
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