No, de verdad que no me gustan, en absoluto.
He tenido malas experiencias tras varias despedidas y con malas me refiero a dejar de ver a la persona, a perder el contacto y eso me pone muy muy triste.
Dentro de unos días me toca despedirme de alguien, es una despedida a medias, porque me despido de un compañero, pero gano un amigo, un amigo que sé que va a estar ahí si lo necesito, que sé que voy a seguir viéndole, pero aún así me pone triste.
La gente no lo entiende. No entiende que me ha acompañado en muchos momentos, que si necesitaba un mínimo ánimo me valía con mirarle, que me alegraba las tardes que pintaban aburridas, que me hacía reír cuando estaba cansada o saturada, que solo sabiendo que él estaba ahí, aunque no fuese a mi lado me animaba y me hacía poner aún más ganas.
Nos picábamos y solo eso ya conseguía que las cosas fuesen de otra manera, todo pasaba más rápido, todo era más divertido.
Sé que no voy a ser capaz de decirle todas estas cosas en persona, porque no quiero que me vea triste, quiero que me vea contenta por él, porque sé que es un cambio bueno en su vida, así que he decidido escribirlo aquí (aunque probablemente no lo lea).
Ya no va a ser lo mismo, hace tiempo que las cosas no son como al principio, pero seguíamos juntos y eso me levantaba el ánimo. Ahora nos quedamos cada vez menos y se me va uno de los tres, y me afecta, sí, qué le voy a hacer soy así de sensible (o de tonta, según como lo veáis).
M: Quiero que sepas que te voy a echar mucho mucho de menos. Voy a extrañar nuestro café (o mejor dicho el tuyo solo) de las cinco menos cuarto, nuestras miradas cómplices, las tonterías, los enfados sin razón y las reconciliaciones, las veces que nos esperábamos solo para salir juntos (que eran todas), tus chicles justo antes de entrar, tus abrazos casi obligados... Que te voy a echar de menos y aunque te siga viendo ya no va a ser lo mismo. En poco tiempo hemos vivido mucho juntos y te has convertido en alguien muy importante para mí. Y para terminar lo que he dicho al principio, se va un compañero, pero se queda en mi vida un amigo. TQ.
Y eso, que no me gustan las despedidas...
El escondite de una soñadora sin remedio
La vida es sueño y los sueños, sueños son. Calderón de la Barca
miércoles, 26 de octubre de 2016
lunes, 8 de febrero de 2016
Momentos
¡Hola a todos! Vuelvo a escribir un pedacito de mí, a ver qué os parece esta vez. Tengo intención de escribir algo con lo que mucha gente pueda identificarse, espero conseguirlo.
Unas entradas atrás ya hablé del destino, algo que para mí es muy importante, aunque para muchas personas sea más bien una tontería. Lo de hoy no va de mí, va del mundo en general.
Esta vez, quiero hablar de los momentos.
A lo largo de tu vida, pasas por muchas etapas, regidas principalmente por cosas que te ocurren, ya sean buenas, malas o simplemente normales. Siempre apoyo y apoyaré el mantenerse positivo en todas y cada una de ellas, aunque creas que no puedes más, seguro que puedes sacar algo bueno de todas ellas.
Los momentos.
Seguro que no sabéis a qué me refiero aún, voy a intentar explicarme.
Hay momentos en la vida que nos marcan, otros que simplemente pasan y otros que se olvidan. Pero todos ellos forman parte de nosotros, nos constituyen, nos hacen ser quiénes somos.
Como hago siempre voy a poner un ejemplo.
Un día cualquiera conoces a alguien, una persona como cualquier otra que a primera vista no tiene nada resaltable. Poco a poco la conoces, empiezas a formarte una opinión más elaborada de ella, hablas con ella y sin que te des cuenta, pasa a formar parte de tu vida. Comienzas a querer conocerla más, a querer saber más de ella, de sus gustos, de sus miedos, de sus manías, comienzas a meterte en su vida y sin poder evitarlo se vuelve importante para ti, ha pasado tu barrera. Esa persona ya forma parte de ti, de tu recorrido, ha conseguido influirte por poco que sea y eso es bueno. No todos los días se conoce a alguien que pueda formar parte de tu vida de manera tan espontánea.
Te fijas que tenéis muchas cosas en común, que compartís aficiones, gustos y quieres pasar más tiempo con ella, verla más, y creáis un vínculo. Miras hacia atrás y observas que todo ha sido muy rápido, que ha llegado a ti en un momento, sin esperarlo y estás encantada de que ahora esté a tu lado.
Con el tiempo esperas más, ni tú misma sabes el qué, pero más y es entonces cuando te das cuenta de que no solo es importante en tu vida, sino que ya no quieres imaginarte sin esa persona formando parte de ella.
Te paras a pensar, reflexionas y entonces te preguntas ¿llegó en el momento adecuado? o, ¿llegué yo en el momento adecuado a su vida?
Si el momento hubiese sido otro, ¿las cosas habrían sido diferentes? Si cualquiera de los dos hubiésemos estado en otra etapa de nuestra vida, ¿sería la relación distinta?
Pero es mejor no pensar en otro pasado, en que habría pasado si.
Hay momento adecuados y momentos menos adecuados.
Puede que para ti si fuese el momento pero para él o ella no, o viceversa. Lo realmente importante y a destacar es que ambos estáis ya en la vida del otro, de la manera que sea y aunque sea un mínimo vais a influir en ella.
Los momentos, esos que te pueden cambiar para siempre.
Una entrada más.
Iris:)
Unas entradas atrás ya hablé del destino, algo que para mí es muy importante, aunque para muchas personas sea más bien una tontería. Lo de hoy no va de mí, va del mundo en general.
Esta vez, quiero hablar de los momentos.
A lo largo de tu vida, pasas por muchas etapas, regidas principalmente por cosas que te ocurren, ya sean buenas, malas o simplemente normales. Siempre apoyo y apoyaré el mantenerse positivo en todas y cada una de ellas, aunque creas que no puedes más, seguro que puedes sacar algo bueno de todas ellas.
Los momentos.
Seguro que no sabéis a qué me refiero aún, voy a intentar explicarme.
Hay momentos en la vida que nos marcan, otros que simplemente pasan y otros que se olvidan. Pero todos ellos forman parte de nosotros, nos constituyen, nos hacen ser quiénes somos.
Como hago siempre voy a poner un ejemplo.
Un día cualquiera conoces a alguien, una persona como cualquier otra que a primera vista no tiene nada resaltable. Poco a poco la conoces, empiezas a formarte una opinión más elaborada de ella, hablas con ella y sin que te des cuenta, pasa a formar parte de tu vida. Comienzas a querer conocerla más, a querer saber más de ella, de sus gustos, de sus miedos, de sus manías, comienzas a meterte en su vida y sin poder evitarlo se vuelve importante para ti, ha pasado tu barrera. Esa persona ya forma parte de ti, de tu recorrido, ha conseguido influirte por poco que sea y eso es bueno. No todos los días se conoce a alguien que pueda formar parte de tu vida de manera tan espontánea.
Te fijas que tenéis muchas cosas en común, que compartís aficiones, gustos y quieres pasar más tiempo con ella, verla más, y creáis un vínculo. Miras hacia atrás y observas que todo ha sido muy rápido, que ha llegado a ti en un momento, sin esperarlo y estás encantada de que ahora esté a tu lado.
Con el tiempo esperas más, ni tú misma sabes el qué, pero más y es entonces cuando te das cuenta de que no solo es importante en tu vida, sino que ya no quieres imaginarte sin esa persona formando parte de ella.
Te paras a pensar, reflexionas y entonces te preguntas ¿llegó en el momento adecuado? o, ¿llegué yo en el momento adecuado a su vida?
Si el momento hubiese sido otro, ¿las cosas habrían sido diferentes? Si cualquiera de los dos hubiésemos estado en otra etapa de nuestra vida, ¿sería la relación distinta?
Pero es mejor no pensar en otro pasado, en que habría pasado si.
Hay momento adecuados y momentos menos adecuados.
Puede que para ti si fuese el momento pero para él o ella no, o viceversa. Lo realmente importante y a destacar es que ambos estáis ya en la vida del otro, de la manera que sea y aunque sea un mínimo vais a influir en ella.
Los momentos, esos que te pueden cambiar para siempre.
Una entrada más.
Iris:)
jueves, 3 de diciembre de 2015
Quién soy
Hola a todos! De nuevo vuelvo a la carga con una nueva entrada, recién salida del horno. Espero que os guste.
Hace tiempo que creía que lo que más valía hoy en día era que los demás te aceptasen. Digo hace tiempo porque fue cuando estaba en mi época adolescente, donde lo más importante era pertenecer a un grupo, tener muchos amigos y sobretodo la aprobación de los demás. Ese tiempo en el que valía más cambiar de camiseta todos los días y no repetir que saberse una poesía, que era considerado de empollones, frikis o como queráis llamarlo. Ese tiempo en el que si tenías una agenda era para que los compañeros te pusiesen cosas en ella o para escribir frases de amor a ese imposible que tan locamente enamorada te tenía.
Menos mal que ese tiempo pasó, que yo cambié, que mi vida cambió y sobretodo menos mal que me di cuenta de que lo verdaderamente importante no era que los demás te aceptasen, sino aceptarte a ti misma.
En los últimos tiempos la sociedad se ha regido por una serie de estereotipos, en todos los ámbitos. Tienes que ser una chica delgada, relativamente alta y vestir a la última moda para que los demás te "acepten" o eso nos quieren hacer creer.
Supongo que me he vuelto una incrédula, porque me da igual lo que digan los demás, y con los demás me refiero a la sociedad en general. Solo me importa lo que opino yo de mí misma y también lo que opina mi gente, mi familia, mis amigos, los que me quieren.
Cuando por fin me di cuenta de quien era, cuando formé del todo mi personalidad, me miré al espejo y entonces pude definirme. Soy una persona alegre, soñadora, buena.
A todos nos pasa que cuando a alguien a quién quieres le preguntas algo sobre ti, como por ejemplo:¿cómo soy? te va a contestar con algo que te guste y que te haga sentir bien, aunque también habrá verdad en sus palabras, porque quien te quiere te cuida, pero también te enseña.
Supongo que no hay mejor manera de explicar a qué me estoy refiriendo que con un ejemplo, así que os dejo uno.
Hace ya por lo menos cuatro años que llevo gafas. Cuando me las compré, la primera vez me veía rara pero al ser algo nuevo lo veía bien, además, "estaban de moda". Cuando pasan las semanas te las quitas para casi todo, te las pones solo para lo imprescindible, porque te ves mejor sin ellas y ¡qué narices! no tienes tantas dioctrías, ves bien sin gafas, ¿por qué las vas a llevar si no las necesitas todo el rato? Al año, te das cuenta de que sin gafas ves bien, pero con ellas puestas ves mucho mejor, así que decides mantenerlas, al menos para lo importante (conducir, la universidad) y poco a poco te adaptas a ellas, dejas que formen parte de tu identidad. Aunque ya son algo tuyo y no tienes problemas en admitir eso, te das cuenta de que para salir de fiesta no te las pones, porque..."estas más guapa sin ellas" y también porque..."con ellas puestas tus ojos no resaltan", así que empiezas a tener en cuenta que las gafas están bien para determinadas situaciones, pero no para todas. Aún así no quieres dejar de ver bien, por lo que decides comprar tus primeras lentillas, toda una evolución y un descubrimiento. Digamos que han pasado ya los cuatro años, usas gafas para casi todo y contadas veces las lentillas, pero se te acaban y decides comprar más y cuando das la noticia en casa de que vas a coger más lentillas, salta tu hermana pequeña: pero, ¿para qué? si te quedan muy bien las gafas, estás muy guapa con ellas. Y es en ese momento cuando te das cuenta de que es verdad, que te quedan bien, que estás guapa. Has esperado cuatro años ese comentario, has necesitado mucho tiempo para darte cuenta de algo que desde el primer momento supo alguien que te quería, y sabes que no lo ha dicho porque te quiera, sino simplemente porque es la verdad.
Aún así te compras las lentillas está claro, pero al menos ya sabes que no por ir con gafas estás más fea.
Creo que me he desviado un poco de mi tema inicial, como viene siendo habitual en mí, voy a intentar volver.
Hay que aceptarse a una misma, hay que mirarse al espejo cada mañana y decir ¡Ole tú, qué guapa estás hoy! aunque tengas una ojeras de caballo y el pelo como si acabases de meter los dedos en un enchufe. Estas guapa porque eres guapa, por fuera y por dentro. Eres guapa porque eres amable, cariñosa, sencilla, leal, sincera, simpática, graciosa, independiente y mil cosas más. Eres guapa porque sabes escuchar, sabes reírte de todo y ponerte seria cuando hay que ponerse. Y que no te importen tus kilos de más o de menos, tu trasero redondo, plano o respingón, tus ojos separados o muy juntos, tus labios finos o gruesos, tus pechos pequeños o grandes, porque lo importante no es eso. Lo importante es tu presencia cuando entras en una habitación, tu manera de moverte y de mantener la compostura en una silla, tu mirada esa que tanto transmite, tu sonrisa con la que alegras el día a la gente, tu corazón, el que late fuerte cuando vives algo intensamente, cuando sientes de verdad. Lo que de verdad importa no es tu reflejo, sino la persona que sabes que eres.
Para terminar decir que me gusto tal y como soy, con mis gafas de pasta moradas y todo lo demás. Y que al igual que yo, todo el mundo debería gustarse.
No es cómo eres, sino quién eres.
Gracias por leerme. Una noche más.
Iris:)
Hace tiempo que creía que lo que más valía hoy en día era que los demás te aceptasen. Digo hace tiempo porque fue cuando estaba en mi época adolescente, donde lo más importante era pertenecer a un grupo, tener muchos amigos y sobretodo la aprobación de los demás. Ese tiempo en el que valía más cambiar de camiseta todos los días y no repetir que saberse una poesía, que era considerado de empollones, frikis o como queráis llamarlo. Ese tiempo en el que si tenías una agenda era para que los compañeros te pusiesen cosas en ella o para escribir frases de amor a ese imposible que tan locamente enamorada te tenía.
Menos mal que ese tiempo pasó, que yo cambié, que mi vida cambió y sobretodo menos mal que me di cuenta de que lo verdaderamente importante no era que los demás te aceptasen, sino aceptarte a ti misma.
En los últimos tiempos la sociedad se ha regido por una serie de estereotipos, en todos los ámbitos. Tienes que ser una chica delgada, relativamente alta y vestir a la última moda para que los demás te "acepten" o eso nos quieren hacer creer.
Supongo que me he vuelto una incrédula, porque me da igual lo que digan los demás, y con los demás me refiero a la sociedad en general. Solo me importa lo que opino yo de mí misma y también lo que opina mi gente, mi familia, mis amigos, los que me quieren.
Cuando por fin me di cuenta de quien era, cuando formé del todo mi personalidad, me miré al espejo y entonces pude definirme. Soy una persona alegre, soñadora, buena.
A todos nos pasa que cuando a alguien a quién quieres le preguntas algo sobre ti, como por ejemplo:¿cómo soy? te va a contestar con algo que te guste y que te haga sentir bien, aunque también habrá verdad en sus palabras, porque quien te quiere te cuida, pero también te enseña.
Supongo que no hay mejor manera de explicar a qué me estoy refiriendo que con un ejemplo, así que os dejo uno.
Hace ya por lo menos cuatro años que llevo gafas. Cuando me las compré, la primera vez me veía rara pero al ser algo nuevo lo veía bien, además, "estaban de moda". Cuando pasan las semanas te las quitas para casi todo, te las pones solo para lo imprescindible, porque te ves mejor sin ellas y ¡qué narices! no tienes tantas dioctrías, ves bien sin gafas, ¿por qué las vas a llevar si no las necesitas todo el rato? Al año, te das cuenta de que sin gafas ves bien, pero con ellas puestas ves mucho mejor, así que decides mantenerlas, al menos para lo importante (conducir, la universidad) y poco a poco te adaptas a ellas, dejas que formen parte de tu identidad. Aunque ya son algo tuyo y no tienes problemas en admitir eso, te das cuenta de que para salir de fiesta no te las pones, porque..."estas más guapa sin ellas" y también porque..."con ellas puestas tus ojos no resaltan", así que empiezas a tener en cuenta que las gafas están bien para determinadas situaciones, pero no para todas. Aún así no quieres dejar de ver bien, por lo que decides comprar tus primeras lentillas, toda una evolución y un descubrimiento. Digamos que han pasado ya los cuatro años, usas gafas para casi todo y contadas veces las lentillas, pero se te acaban y decides comprar más y cuando das la noticia en casa de que vas a coger más lentillas, salta tu hermana pequeña: pero, ¿para qué? si te quedan muy bien las gafas, estás muy guapa con ellas. Y es en ese momento cuando te das cuenta de que es verdad, que te quedan bien, que estás guapa. Has esperado cuatro años ese comentario, has necesitado mucho tiempo para darte cuenta de algo que desde el primer momento supo alguien que te quería, y sabes que no lo ha dicho porque te quiera, sino simplemente porque es la verdad.
Aún así te compras las lentillas está claro, pero al menos ya sabes que no por ir con gafas estás más fea.
Creo que me he desviado un poco de mi tema inicial, como viene siendo habitual en mí, voy a intentar volver.
Hay que aceptarse a una misma, hay que mirarse al espejo cada mañana y decir ¡Ole tú, qué guapa estás hoy! aunque tengas una ojeras de caballo y el pelo como si acabases de meter los dedos en un enchufe. Estas guapa porque eres guapa, por fuera y por dentro. Eres guapa porque eres amable, cariñosa, sencilla, leal, sincera, simpática, graciosa, independiente y mil cosas más. Eres guapa porque sabes escuchar, sabes reírte de todo y ponerte seria cuando hay que ponerse. Y que no te importen tus kilos de más o de menos, tu trasero redondo, plano o respingón, tus ojos separados o muy juntos, tus labios finos o gruesos, tus pechos pequeños o grandes, porque lo importante no es eso. Lo importante es tu presencia cuando entras en una habitación, tu manera de moverte y de mantener la compostura en una silla, tu mirada esa que tanto transmite, tu sonrisa con la que alegras el día a la gente, tu corazón, el que late fuerte cuando vives algo intensamente, cuando sientes de verdad. Lo que de verdad importa no es tu reflejo, sino la persona que sabes que eres.
Para terminar decir que me gusto tal y como soy, con mis gafas de pasta moradas y todo lo demás. Y que al igual que yo, todo el mundo debería gustarse.
No es cómo eres, sino quién eres.
Gracias por leerme. Una noche más.
Iris:)
domingo, 8 de noviembre de 2015
Sinsabores
Cuéntame un cuento.
Érase una vez... No, un cuento de ahora.
Era un día lluvioso, un día de esos que no quieres recordar.
Así es como empieza mi primer y de momento único libro. Solsticio de verano. Hace ya cuatro años que lo escribí, era muy muy adolescente, en él hablo de amores pasajeros, de ilusiones, de amistad, de familia, en ese libro hay una parte de mí. No hay mucha gente que sepa que he escrito un libro y de los que lo saben, pocos lo han leído. No necesito que lo lean, no es nada del otro mundo, es un libro escrito por una adolescente de hormonas revolucionadas y mil pájaros en la cabeza, pero solo el hecho de saber que lo he escrito ya dice algo de ellos. ¿El qué? Que son o han sido importantes en mi vida y he tenido la suficiente confianza con ellos como para contárselo.
No me arrepiento de haberlo escrito, me ayudó mucho en su momento, me hizo tener más confianza en mí misma, sentirme realizada, feliz. No todos los días se consiguen escribir 700 páginas que tengan sentido entre ellas, que sigan una trama, que tengan un planteamiento, un nudo y un desenlace. También me ha ayudado recientemente, porque lo puse en el currículum y es algo que llama la atención a las personas de recursos humanos. Algo extraño lo sé.
Hace tiempo que no tengo tanta inspiración seguida, quizás porque no me ha pasado nada digno de expresar, me gustaría poder volver a tenerla. Lo que suelo escribir (y eso que últimamente no escribo demasiado) son poesías, aunque son poesías largas, que parecen más una pequeña narración con rima. Sí, señores, he vuelto a mis inicios y son mis inicios porque de pequeñita rimaba, tengo poesías guardadas que son un desastre, pero un desastre "mono". Con lo de mono quiero decir que no es lo mismo leer una poesía mala de una persona de veinte o treinta años, que leerla de una niña de ocho, en el primer caso te ríes, en el segundo caso piensas "que cosa tan bonita". O al menos yo lo haría.
Últimamente me estoy resguardando en recuerdos, en canciones, en mí misma, me estoy cerrando en mi burbuja. Por fuera parezco la misma de siempre, por dentro la cosa es diferente. Supongo que es lo que tiene que pase el tiempo y que tengas no muy buenas experiencias. Pienso en positivo, sí, pero hay temas en los que debes ser realista o te arriesgas a meterte una buena leche. Eso son mis sinsabores, los hay de todo tipo en mi vida, en el amor, en la amistad, en el trabajo, en la universidad... no voy a entrar en detalles, ya habrá tiempo para eso. Esta entrada no tiene mucho sentido, no sigue una línea, pero me apetecía escribir y he puesto lo primero que se me ha pasado por la cabeza. Además son las tres y media de la mañana, hora española, no me pidaís mucho más.
No sé quién leerá esta entrada, para quién lo haga, no sé si me conoces o no, si me conoces quiero saber que me lees, me haría mucha ilusión, por eso te pido que me escribas por alguna red social o por whatsapp "sinsabores". No te voy a pedir ninguna explicación, no te voy a decir qué te parece mi locura de blog, nada, solo es una manera de que yo sepa quiénes estáis ahí. Que por cierto, aunque no lo he dicho antes, gracias.
Sois geniales. Una entrada más. Un chin chin por vosotros.
Besitos:)
Érase una vez... No, un cuento de ahora.
Era un día lluvioso, un día de esos que no quieres recordar.
Así es como empieza mi primer y de momento único libro. Solsticio de verano. Hace ya cuatro años que lo escribí, era muy muy adolescente, en él hablo de amores pasajeros, de ilusiones, de amistad, de familia, en ese libro hay una parte de mí. No hay mucha gente que sepa que he escrito un libro y de los que lo saben, pocos lo han leído. No necesito que lo lean, no es nada del otro mundo, es un libro escrito por una adolescente de hormonas revolucionadas y mil pájaros en la cabeza, pero solo el hecho de saber que lo he escrito ya dice algo de ellos. ¿El qué? Que son o han sido importantes en mi vida y he tenido la suficiente confianza con ellos como para contárselo.
No me arrepiento de haberlo escrito, me ayudó mucho en su momento, me hizo tener más confianza en mí misma, sentirme realizada, feliz. No todos los días se consiguen escribir 700 páginas que tengan sentido entre ellas, que sigan una trama, que tengan un planteamiento, un nudo y un desenlace. También me ha ayudado recientemente, porque lo puse en el currículum y es algo que llama la atención a las personas de recursos humanos. Algo extraño lo sé.
Hace tiempo que no tengo tanta inspiración seguida, quizás porque no me ha pasado nada digno de expresar, me gustaría poder volver a tenerla. Lo que suelo escribir (y eso que últimamente no escribo demasiado) son poesías, aunque son poesías largas, que parecen más una pequeña narración con rima. Sí, señores, he vuelto a mis inicios y son mis inicios porque de pequeñita rimaba, tengo poesías guardadas que son un desastre, pero un desastre "mono". Con lo de mono quiero decir que no es lo mismo leer una poesía mala de una persona de veinte o treinta años, que leerla de una niña de ocho, en el primer caso te ríes, en el segundo caso piensas "que cosa tan bonita". O al menos yo lo haría.
Últimamente me estoy resguardando en recuerdos, en canciones, en mí misma, me estoy cerrando en mi burbuja. Por fuera parezco la misma de siempre, por dentro la cosa es diferente. Supongo que es lo que tiene que pase el tiempo y que tengas no muy buenas experiencias. Pienso en positivo, sí, pero hay temas en los que debes ser realista o te arriesgas a meterte una buena leche. Eso son mis sinsabores, los hay de todo tipo en mi vida, en el amor, en la amistad, en el trabajo, en la universidad... no voy a entrar en detalles, ya habrá tiempo para eso. Esta entrada no tiene mucho sentido, no sigue una línea, pero me apetecía escribir y he puesto lo primero que se me ha pasado por la cabeza. Además son las tres y media de la mañana, hora española, no me pidaís mucho más.
No sé quién leerá esta entrada, para quién lo haga, no sé si me conoces o no, si me conoces quiero saber que me lees, me haría mucha ilusión, por eso te pido que me escribas por alguna red social o por whatsapp "sinsabores". No te voy a pedir ninguna explicación, no te voy a decir qué te parece mi locura de blog, nada, solo es una manera de que yo sepa quiénes estáis ahí. Que por cierto, aunque no lo he dicho antes, gracias.
Sois geniales. Una entrada más. Un chin chin por vosotros.
Besitos:)
martes, 13 de octubre de 2015
Tiempo de decepción
Hay días buenos y días no tan buenos. Llevo tres días no tan buenos y me apetece desahogarme, así que una vez más, os dejo un pedacito de mí.
Supongo que la frase "no esperes nada de nadie, es mejor sorprenderse que decepcionarse" es conocida por mucha gente, además de muy cierta. Yo la conocía y aún así me decepcioné, confié, esperé mucho de alguien y no debí hacerlo.
Quién me quiere me dice que es porque soy una buena persona, confiada, cada vez más creo que ser confiada es un defecto y no una virtud, igual que ser demasiado buena. Y lo creo porque termino sufriendo al ser así, por lo mismo de antes, porque espero que los demás hagan por mí lo mismo que hago yo por ellos. Y eso muy pocas veces pasa.
Me considero una chica alegre, divertida, que siempre tiene una sonrisa para todo el mundo, pero también sufro, aunque no lo parezca. Intento tomármelo todo con positividad, sacar el lado bueno de las cosas, pero llega un momento en el que no puedo más y exploto y dejo de reírme.
Los que me conocen bien y me quieren saben que en ese momento necesito un abrazo y un hombro en el que llorar. Los que no me conocen tanto prefieren evitarme y dejarme sola, que también lo agradezco en algunos momentos, pero siempre preferiré ese abrazo reconfortante.
Al decepcionarme lo primero en lo que pienso es en quién sé a ciencia cierta que no lo hará nunca, y eso me tranquiliza. Unas veces pienso en esas personas, otras veces cojo el teléfono y les llamo. Da igual la hora, el día o lo que estén haciendo, si saben que no estoy bien lo cogen al momento. Gracias, os quiero.
También los hay que creen que me conocen mucho, pero solo conocen esa parte alegre de mí. Esos que cuando estoy mal y me ven mal sí se preocupan, pero si no me ven no terminan de creérselo. Pero eso pasa porque no me conocen de verdad.
He de decir que si digo "te necesito" es sincero, no utilizo esa frase siempre, ni con todo el mundo. Cuando necesito a alguien, le necesito de verdad. Los que llegan al momento cuando se lo digo, gracias. Los que no se lo toman en serio, poco a poco me vais a ir perdiendo.
Hace poco necesitaba un abrazo de alguien en concreto, pero no apareció, aunque dije "te necesito" y sí, ahí me decepcioné, porque pensaba que si se lo pedía de verdad vendría y no fue así. Pero no puedo quejarme, porque me llevé un abrazo de otras dos personas que me demostraron lo muchísimo que valen y me hicieron reír, lo agradecí infinito.
Sumarle a la decepción el echar de menos a alguien, a alguien que está lejos, que llevas tiempo sin ver, el total son lágrimas, nerviosismo, agobio. Pero como he dicho antes, el teléfono está para algo y no importó el día, ni la hora, ni mucho menos la distancia, hablé con esa persona que tanto echaba de menos, y con solo oír su voz me tranquilicé. Le asusté un poquito, pero le necesitaba y estuvo ahí. Gracias.
Pero los días no tan buenos pasan, los momentos no tan buenos se terminan olvidando y solo espero de verdad que lo espero, que no me decepcionen más, que recapaciten, que piensen las cosas.
Y es que si les importo, aunque sea un poquito, deberían ponerse en mi lugar y darse cuenta de que yo no puedo dar más de mí sin recibir absolutamente nada a cambio. Soy todo sonrisas, hasta que me rompo y las lágrimas empiezan a caer.
Porque así soy yo y ya está.
PD: Sigo siendo esa chica alegre, simpática, graciosa, positiva. Y no, no van a conseguir borrarme la sonrisa.
Iris:)
Supongo que la frase "no esperes nada de nadie, es mejor sorprenderse que decepcionarse" es conocida por mucha gente, además de muy cierta. Yo la conocía y aún así me decepcioné, confié, esperé mucho de alguien y no debí hacerlo.
Quién me quiere me dice que es porque soy una buena persona, confiada, cada vez más creo que ser confiada es un defecto y no una virtud, igual que ser demasiado buena. Y lo creo porque termino sufriendo al ser así, por lo mismo de antes, porque espero que los demás hagan por mí lo mismo que hago yo por ellos. Y eso muy pocas veces pasa.
Me considero una chica alegre, divertida, que siempre tiene una sonrisa para todo el mundo, pero también sufro, aunque no lo parezca. Intento tomármelo todo con positividad, sacar el lado bueno de las cosas, pero llega un momento en el que no puedo más y exploto y dejo de reírme.
Los que me conocen bien y me quieren saben que en ese momento necesito un abrazo y un hombro en el que llorar. Los que no me conocen tanto prefieren evitarme y dejarme sola, que también lo agradezco en algunos momentos, pero siempre preferiré ese abrazo reconfortante.
Al decepcionarme lo primero en lo que pienso es en quién sé a ciencia cierta que no lo hará nunca, y eso me tranquiliza. Unas veces pienso en esas personas, otras veces cojo el teléfono y les llamo. Da igual la hora, el día o lo que estén haciendo, si saben que no estoy bien lo cogen al momento. Gracias, os quiero.
También los hay que creen que me conocen mucho, pero solo conocen esa parte alegre de mí. Esos que cuando estoy mal y me ven mal sí se preocupan, pero si no me ven no terminan de creérselo. Pero eso pasa porque no me conocen de verdad.
He de decir que si digo "te necesito" es sincero, no utilizo esa frase siempre, ni con todo el mundo. Cuando necesito a alguien, le necesito de verdad. Los que llegan al momento cuando se lo digo, gracias. Los que no se lo toman en serio, poco a poco me vais a ir perdiendo.
Hace poco necesitaba un abrazo de alguien en concreto, pero no apareció, aunque dije "te necesito" y sí, ahí me decepcioné, porque pensaba que si se lo pedía de verdad vendría y no fue así. Pero no puedo quejarme, porque me llevé un abrazo de otras dos personas que me demostraron lo muchísimo que valen y me hicieron reír, lo agradecí infinito.
Sumarle a la decepción el echar de menos a alguien, a alguien que está lejos, que llevas tiempo sin ver, el total son lágrimas, nerviosismo, agobio. Pero como he dicho antes, el teléfono está para algo y no importó el día, ni la hora, ni mucho menos la distancia, hablé con esa persona que tanto echaba de menos, y con solo oír su voz me tranquilicé. Le asusté un poquito, pero le necesitaba y estuvo ahí. Gracias.
Pero los días no tan buenos pasan, los momentos no tan buenos se terminan olvidando y solo espero de verdad que lo espero, que no me decepcionen más, que recapaciten, que piensen las cosas.
Y es que si les importo, aunque sea un poquito, deberían ponerse en mi lugar y darse cuenta de que yo no puedo dar más de mí sin recibir absolutamente nada a cambio. Soy todo sonrisas, hasta que me rompo y las lágrimas empiezan a caer.
Porque así soy yo y ya está.
PD: Sigo siendo esa chica alegre, simpática, graciosa, positiva. Y no, no van a conseguir borrarme la sonrisa.
Iris:)
sábado, 26 de septiembre de 2015
En soledad
Hola a todos, como veis escribo cuando me sale, puede ser un mes, cinco o un año después de la anterior entrada. Pero ya sabéis, cuando llega la inspiración no hay que dejarla escapar.
Hoy os quiero hablar de la soledad, de lo que me conlleva.
Siempre me ha gustado pasar un ratito a solas conmigo misma, es una manera de conocerme más, de relajarme incluso, pero después de pasar algo más de un ratito a solas, me he dado cuenta de lo que la soledad me aporta.
Cuando estoy sola y supongo que esto le pasará a mucha gente, puedo ser yo, puedo llorar sin que nadie me pregunte qué me pasa, sin que yo misma sepa qué me pasa; puedo reír a carcajadas sin ningún motivo o viendo un vídeo, o leyendo un artículo o escuchando a Dani Rovira (algo que me pasa a menudo); puedo soñar despierta o llamándolo de otra manera, empanarme como suele hacer una gran amiga (ella sabe quién es); puedo bailar como una loca, sí, sí, tal cual, moviendo el culo, el pelo, haciendo lo pasos de Rafa Mendez (fuego jajaja) que tanto me marcaron en mi adolescencia, buscando nuevos pasos de salsa, viendo vídeos y copiando coreografías (soy así de loca qué le voy a hacer); puedo cantar a voz en grito, sin molestar a nadie, probando nuevos tonos, nuevas canciones o recordando canciones antiguas que me han marcado; y muchas cosas más.
También al estar sola piensas mucho más, en tí, en tu vida, en lo que estás pasando, en lo que pasaste, en lo que puede pasar. Piensas en tus amigos, en los que están ahí siempre, en los que se fueron de tu vida, en los que son algo más, y recuerdas cada momento vivido con ellos, sobretodo los buenos momentos, los mejores, esos que sabes que no vas a olvidar.
Piensas en tu carrera, en si te gusta, en si has tomado el camino adecuado, en dónde estarás de aquí a unos años.
Piensas en tu trabajo, en si te llena, si te aburre, si te hace ser un poquito más feliz.
Y sobretodo piensas en tu familia. En este caso me voy a explayar un poco más, porque mi familia es increíble.
En mi familia hay todo tipo de personalidades, de todo, de verdad, y cada uno tenemos nuestro encanto, eso que nos hace ser únicos, lo que hace que sin nosotros la familia no esté completa.
Cuando me quedo sola me reconforta pensar en ellos, porque sé que por muy sola físicamente que esté, es casi imposible que me sienta así, porque siempre estarán ellos ahí.
Tengo que subrayar a dos personas que son muy importantes y que no me dejarían sentirme sola, (además de mis padres que los quiero muchísimo y sé que siempre siempre estarán ahí). Estas dos personas son mi hermana (que me conoce mejor casi que yo misma) y mi prima (que además de ser prima es amiga) las tres nos hemos unido tanto que ya no me imagino no pasar tiempo con ellas, no reírme con ellas, no cantar con ellas, no llorar con ellas, y sin hacer otras miles de cosas que hacemos juntas.
Si alguien me hubiese dicho hace tres años que terminaríamos teniendo esta relación me habría reído, pero ahora me reiría si alguien no se lo creyese. Cuando empiezo a sentirme sola pienso en ellas, las busco, las llamo o hago lo que haga falta.
La soledad es buena (siempre que sea solo física), te hace volver a reconocerte, volver a ser tú. En mi caso también me inspira, me hace pensar (a veces en cosas en las que no debería, que me hacen daño), me hace reír y llorar y otras muchas cosas.
Y si te sientes solo, solo tienes que pensar en alguien que estará a tu lado pase lo que pase, tira de teléfono (no de whatsapp) y dejarás de sentirte así.
PD: E, Y, Os quiero muchísimo
Espero que os haya gustado.
Besitos:)
Hoy os quiero hablar de la soledad, de lo que me conlleva.
Siempre me ha gustado pasar un ratito a solas conmigo misma, es una manera de conocerme más, de relajarme incluso, pero después de pasar algo más de un ratito a solas, me he dado cuenta de lo que la soledad me aporta.
Cuando estoy sola y supongo que esto le pasará a mucha gente, puedo ser yo, puedo llorar sin que nadie me pregunte qué me pasa, sin que yo misma sepa qué me pasa; puedo reír a carcajadas sin ningún motivo o viendo un vídeo, o leyendo un artículo o escuchando a Dani Rovira (algo que me pasa a menudo); puedo soñar despierta o llamándolo de otra manera, empanarme como suele hacer una gran amiga (ella sabe quién es); puedo bailar como una loca, sí, sí, tal cual, moviendo el culo, el pelo, haciendo lo pasos de Rafa Mendez (fuego jajaja) que tanto me marcaron en mi adolescencia, buscando nuevos pasos de salsa, viendo vídeos y copiando coreografías (soy así de loca qué le voy a hacer); puedo cantar a voz en grito, sin molestar a nadie, probando nuevos tonos, nuevas canciones o recordando canciones antiguas que me han marcado; y muchas cosas más.
También al estar sola piensas mucho más, en tí, en tu vida, en lo que estás pasando, en lo que pasaste, en lo que puede pasar. Piensas en tus amigos, en los que están ahí siempre, en los que se fueron de tu vida, en los que son algo más, y recuerdas cada momento vivido con ellos, sobretodo los buenos momentos, los mejores, esos que sabes que no vas a olvidar.
Piensas en tu carrera, en si te gusta, en si has tomado el camino adecuado, en dónde estarás de aquí a unos años.
Piensas en tu trabajo, en si te llena, si te aburre, si te hace ser un poquito más feliz.
Y sobretodo piensas en tu familia. En este caso me voy a explayar un poco más, porque mi familia es increíble.
En mi familia hay todo tipo de personalidades, de todo, de verdad, y cada uno tenemos nuestro encanto, eso que nos hace ser únicos, lo que hace que sin nosotros la familia no esté completa.
Cuando me quedo sola me reconforta pensar en ellos, porque sé que por muy sola físicamente que esté, es casi imposible que me sienta así, porque siempre estarán ellos ahí.
Tengo que subrayar a dos personas que son muy importantes y que no me dejarían sentirme sola, (además de mis padres que los quiero muchísimo y sé que siempre siempre estarán ahí). Estas dos personas son mi hermana (que me conoce mejor casi que yo misma) y mi prima (que además de ser prima es amiga) las tres nos hemos unido tanto que ya no me imagino no pasar tiempo con ellas, no reírme con ellas, no cantar con ellas, no llorar con ellas, y sin hacer otras miles de cosas que hacemos juntas.
Si alguien me hubiese dicho hace tres años que terminaríamos teniendo esta relación me habría reído, pero ahora me reiría si alguien no se lo creyese. Cuando empiezo a sentirme sola pienso en ellas, las busco, las llamo o hago lo que haga falta.
La soledad es buena (siempre que sea solo física), te hace volver a reconocerte, volver a ser tú. En mi caso también me inspira, me hace pensar (a veces en cosas en las que no debería, que me hacen daño), me hace reír y llorar y otras muchas cosas.
Y si te sientes solo, solo tienes que pensar en alguien que estará a tu lado pase lo que pase, tira de teléfono (no de whatsapp) y dejarás de sentirte así.
PD: E, Y, Os quiero muchísimo
Espero que os haya gustado.
Besitos:)
miércoles, 9 de abril de 2014
El destino
Buenas noches! Hoy por fin vuelvo a escribir otra entrada con mis pensamientos, espero no aburriros demasiado.
Esta vez me apetece hablar de algo que yo creo que está muy presente en nuestras vidas, no todo el mundo cree en él, pero para gustos los colores ¿no?
De lo que quiero comentar, es sobre el destino.
El destino. No puedo definirlo, no puedo porque cada uno tiene su definición propia de esta palabra.
Según la rae y lo copio tal cual viene:
(De destinar)
1. m hado (fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos)
2. m Encadenamiento de los sucesos considerado como necesario y fatal.
3. m Circunstancia de serle favorable o adversa esta supuesta manera de ocurrir los sucesos a alguien o algo.
4. m Consignación, señalamiento o aplicación de una cosa o de un lugar para determinado fin.
Voy a poner ejemplos de situaciones propias en las que para mí a intervenido, por poco que sea, el destino.
Una de estas situaciones se dio un verano. Yo acababa de terminar el curso y uno de mis mejores amigos me enseñó que había una oferta de hacer un curso de una semanas, gratis, en una universidad. El curso era de lo que tú elegías, orientado a la carrera que quisieses hacer, para que vieras como era. Nos apuntamos los dos porque nos pareció una buena oportunidad y porque yo no tenía muy claro qué hacer en un futuro y eso podía ayudarme en mi decisión.
El primer día conocimos dos chicas, en el autobús de ida, nos cayeron bien al instante y resultó que una de ellas compartiría clase con nosotros dos. El curso fue avanzando y en el transcurso, conocimos a mucha gente, pero destaco a dos chicas y dos chicos de nuestra misma clase.
Ahora llega lo importante, dos años después, me encontré a uno de los chicos(que era de Mallorca) en mi misma universidad y volvimos a quedar, decidiendo mantenernos en contacto.
Pero lo mejor de todo, es que las cuatro chicas que conocimos y el chico, ahora mismo forman parte de mi grupo de amigos, son como mi segunda familia y les quiero muchísimo.
El destino hizo que conociese a personas maravillosas que pensé que nunca más vería, pero que se han mantenido en mi vida y espero que así sea por mucho, mucho tiempo.
Otra de las situaciones y que probablemente le ha pasado a mucha gente y no solo a mí, fue a la hora de entrar en la universidad. Yo había elegido varias carreras. Tenía una en mente, una universidad y casi todo planeado. Entonces llegó la carta con la universidad y la carrera en la que había entrado. Y ¡Sorpresa! Ni siquiera había sopesado hacer esa carrera o ir a esa universidad (que estaba a una hora y media de mi casa). Pero gracias a eso, conocí gente increíble y empecé a salir más por la noche, a soltarme y a ser más yo misma, me ayudó a encontrarme, a mirarme en el espejo y decir: sí, esta soy yo.
El destino me llevó a esa universidad, a conocer esa gente y a crecer como persona. Si hubiese sido por mí, ¡no lo habría imaginado nunca!
Y como estas dos, podría poner muchísimos más ejemplos de cómo el destino ha actuado en mi vida.
Para mí el destino no está escrito, tu eres el que guía tu propio camino, según vas haciendo elecciones, tu destino va cambiando, se amolda a ti, a tus decisiones, a lo que tú quieres y te echa una mano también.
Te acompaña en el paseo, ese paseo tan largo que es tu vida y te va ayudando, para conseguir que seas más feliz.
Habrá quienes estarán de acuerdo conmigo, otros que no tanto, pero bueno, en la variedad está el gusto y cuantas más opiniones haya más nos enriqueceremos todos.
Espero que os haya gustado.
Besitos:)
Esta vez me apetece hablar de algo que yo creo que está muy presente en nuestras vidas, no todo el mundo cree en él, pero para gustos los colores ¿no?
De lo que quiero comentar, es sobre el destino.
El destino. No puedo definirlo, no puedo porque cada uno tiene su definición propia de esta palabra.
Según la rae y lo copio tal cual viene:
(De destinar)
1. m hado (fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos)
2. m Encadenamiento de los sucesos considerado como necesario y fatal.
3. m Circunstancia de serle favorable o adversa esta supuesta manera de ocurrir los sucesos a alguien o algo.
4. m Consignación, señalamiento o aplicación de una cosa o de un lugar para determinado fin.
Voy a poner ejemplos de situaciones propias en las que para mí a intervenido, por poco que sea, el destino.
Una de estas situaciones se dio un verano. Yo acababa de terminar el curso y uno de mis mejores amigos me enseñó que había una oferta de hacer un curso de una semanas, gratis, en una universidad. El curso era de lo que tú elegías, orientado a la carrera que quisieses hacer, para que vieras como era. Nos apuntamos los dos porque nos pareció una buena oportunidad y porque yo no tenía muy claro qué hacer en un futuro y eso podía ayudarme en mi decisión.
El primer día conocimos dos chicas, en el autobús de ida, nos cayeron bien al instante y resultó que una de ellas compartiría clase con nosotros dos. El curso fue avanzando y en el transcurso, conocimos a mucha gente, pero destaco a dos chicas y dos chicos de nuestra misma clase.
Ahora llega lo importante, dos años después, me encontré a uno de los chicos(que era de Mallorca) en mi misma universidad y volvimos a quedar, decidiendo mantenernos en contacto.
Pero lo mejor de todo, es que las cuatro chicas que conocimos y el chico, ahora mismo forman parte de mi grupo de amigos, son como mi segunda familia y les quiero muchísimo.
El destino hizo que conociese a personas maravillosas que pensé que nunca más vería, pero que se han mantenido en mi vida y espero que así sea por mucho, mucho tiempo.
Otra de las situaciones y que probablemente le ha pasado a mucha gente y no solo a mí, fue a la hora de entrar en la universidad. Yo había elegido varias carreras. Tenía una en mente, una universidad y casi todo planeado. Entonces llegó la carta con la universidad y la carrera en la que había entrado. Y ¡Sorpresa! Ni siquiera había sopesado hacer esa carrera o ir a esa universidad (que estaba a una hora y media de mi casa). Pero gracias a eso, conocí gente increíble y empecé a salir más por la noche, a soltarme y a ser más yo misma, me ayudó a encontrarme, a mirarme en el espejo y decir: sí, esta soy yo.
El destino me llevó a esa universidad, a conocer esa gente y a crecer como persona. Si hubiese sido por mí, ¡no lo habría imaginado nunca!
Y como estas dos, podría poner muchísimos más ejemplos de cómo el destino ha actuado en mi vida.
Para mí el destino no está escrito, tu eres el que guía tu propio camino, según vas haciendo elecciones, tu destino va cambiando, se amolda a ti, a tus decisiones, a lo que tú quieres y te echa una mano también.
Te acompaña en el paseo, ese paseo tan largo que es tu vida y te va ayudando, para conseguir que seas más feliz.
Habrá quienes estarán de acuerdo conmigo, otros que no tanto, pero bueno, en la variedad está el gusto y cuantas más opiniones haya más nos enriqueceremos todos.
Espero que os haya gustado.
Besitos:)
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