miércoles, 26 de marzo de 2014

Por ella

Buenas noches mis queridos lectores (siempre he querido decir/escribir eso) hoy es día de un nuevo desvarío, de esos míos que o te gustan mucho, o te aburren, o simplemente te son indiferentes y pasas de leer. Esos que para mí son importantes y una forma de contar las cosillas que aparecen por mi mente y que hasta que no las comparto, no me dejan tranquila. Son como pequeños grillos que no dejan de cantar o como mi hermana cuando quiere algo y yo no la hago ni caso. (Menudas comparaciones, pensaréis, pero ¡es que es igual!)

Bueno que me desvío del tema que quería hablar. Esta noche, quiero escribir sobre una manera de vida, un sentimiento, una forma de evadirse, mi mejor compañía, la música.

La música, que grande es esta palabra de solo seis letras ¿eh? Para algunas personas significa su vida entera, viven por ella y para ella. Otras personas(como yo) nos damos por satisfechas disfrutándola, aunque nos encantaría formar parte de el mundo de gira en torno a ella, el mundo de los artistas.

La música aporta tanto y hace sentir tanto, que puede cambiar tu estado de ánimo en un segundo. Es muy fácil que estés algo deprimido porque te ha salido mal un examen, vas en el metro (como siempre) y decides ponerte los cascos porque el chico que está sentado a tu lado le está comentando a su compañero lo bien que le ha salido a él su examen. Tú eso no quieres escucharlo, porque has salido descontento de tu prueba, y qué mejor manera que evadirte de esa conversación que te está tocando escuchar, que con la música. Lo dicho, te pones los cascos y le das al play. No buscas una canción en concreto, porque prefieres que tu móvil te sorprenda, así que le das a modo aleatorio y que suene la que tenga que sonar. No sabes qué esperar, estás atento y de repente empieza a sonar una canción. Ya solo por el inicio, los primeros acordes, la reconoces. Tu cara pasa de ser la de un mimo triste a la de un niño cuando le dan una chuche, pasas de estar deprimido a estar contento así, sin más. Sigue la canción y sin darte cuenta la tarareas y cuando llega tu parte preferida, no puedes evitar el movimiento de cabeza y que una sonrisa aún más grande de la que ya tenía, aparezca en tu cara. Es como si acabases de recordar algo muy bonito, o algo que te ha hecho mucha gracia. Es simplemente genial.
En mi caso una de esas canciones es "Because we can" del gran Bon Jovi, entre muchas.

Esta es una de las muchas cosas que consigue la música, es increíble, lo sé.

También hay veces que se utiliza la música ya no como antídoto de un mal día, sino como acompañante. Cuando tienes un mal momento o estás triste, hay veces que solo te apetece escuchar canciones con las que sentirte identificado y así poder sacar todo lo que tienes dentro. Yo personalmente cuando hago esto (que si lo he hecho en varias ocasiones) me pongo a cantar la canción, y así me desahogo.

La música es en sí misma, una forma más de expresión. Hay gente que la utiliza precisamente para dejar en ella un cachito de su vida, un recuerdo, un momento especial, una relación pasada o un amor loco. Yo alguna vez escribo canciones (ya sabéis que me encanta escribir y en la música también se escribe) y me sirve mucho, además es gracioso o simplemente bonito, años después, encontrar la letra y acordarte del por qué la escribiste, del qué te inspiró.

Mil cosas podría contar y decir de la música, porque forma parte de mí y no sabría qué hacer sin ella. Mil momentos he pasado con ella como protagonista, mil emociones que me ha hecho sentir y todo eso podría comentároslo, pero si sigo escribiendo pasarían dos cosas. La primera es que probablemente me quedaría dormida y la segunda y más importante, esto sería como "La historia Interminable".

Así que un chín chín por ella, por la música.

Espero que os haya gustado.

Me piro vampiro, hasta que vuelva a esconderse el sol y la luna ilumine la noche. (Qué bonito me ha quedado)

Besitos

Iris:)

jueves, 13 de marzo de 2014

Primera vez

¡Hola a todos! Por aquí estamos una vez más. Esta semana he estado un poco liadilla, pero ya era hora de que escribiese ¿no?

El otro día me pasaron un vídeo que me encantó y que creo que debo compartir con todos vosotros porque es digno de ver.


http://www.youtube.com/watch?v=IpbDHxCV29A


Este vídeo o corto, lo realizó la directora Tania Pilieva, en él veinte desconocidos se besan por primera vez

A mí personalmente, me parece muy bonito.

Este vídeo me ha hecho rememorar mis primeras veces, en todo. Voy a hablar un poco más de esto.


Una de las primeras veces que recuerdo con más cariño fue la primera vez que cogí un micrófono. Pensaréis, ¿por qué precisamente esa? Los que me conocen saben que una de las cosas que más me gusta hacer en la vida es cantar, no lo hago en público porque me da algo de vergüenza y porque tampoco he tenido la oportunidad, pero es algo que me llena. Por eso la primera vez que yo recuerdo haber cogido un micrófono fue muy especial para mí.


Otra de las primeras veces que tengo grabada en mi memoria, y además es algo reciente, fue la primera vez que cogí una cámara reflex mía y me puse a hacer fotos, me sentí toda una profesional.


También me acuerdo de la primera vez que vi a mi hermana, se me abrió un mundo, la quise desde el instante en que supe que vendría al mundo, pero cuando la vi la quise aún más, mucho más, aunque no se lo diga muy a menudo.


Está claro que hay algunas primeras veces que yo creo que son inolvidables para todos, el primer beso, la primera relación, el primer amor, el primer viaje en metro solo...


Para mí también fue muy especial la primera vez que escribí una novela, mi primera novela. No tenía más que quince años cuando comencé y conseguí terminarla y con mucha ayuda también auto publicarla. 


Con todo esto quiero decir que las primeras veces de todo siempre se recuerdan, sean buenas o sean malas, las mantienes en un rinconcito de tu mente y de vez en cuando aparecen, te saludan y vuelven a esconderse, pero se mantienen ahí. Son momentos que forman parte de tu pasado, pero que si no hubiesen existido, quizás no estarías viviendo tal cual vives el presente. 


Y con esto termino mis reflexiones nocturnas. 


Besitos


Iris:)







jueves, 6 de marzo de 2014

La gran palabra.

Buenas noches, llevo unos días bastante inspirada o mejor dicho, con muchas cosas de las que opinar. Así que vamos al tema. Gracias a los que leéis mis entradas, de verdad.


Hay una palabra, que cada vez que la oímos algo pasa en nuestro interior, ya sea bueno o malo, todo depende de las experiencias que hayamos tenido. Esa palabra en mi cabeza, cada vez que la pienso, aparece en grade, negrita y en mayúsculas, porque le doy mucha importancia, muchísima.
Los que me conocen supongo que ya saben cuál es, a los que no, esa palabra es AMOR.

El amor, eso que está en todas partes, que se encuentra en cada rincón y en cada persona. Eso que yo creo que es imprescindible en la vida. Se disfraza, se camufla y hay veces que incluso parece que ha desaparecido, pero siempre está ahí aunque no notemos su presencia.
Quizás es que soy una romántica empedernida, pero cada vez que veo una pareja de personas mayores -el hombre con el bastón cogido de una mano y la mano de su mujer apretando fuertemente la otra y la mujer mirándole con una sonrisa mientras agarra su bolso como si se le fuese a escapar- me emociono, es así, no puedo evitarlo.

Mis amigas con sus respectivos novios también me enternecen, se nota que se quieren a kilómetros y yo me siento muy muy orgullosa por ellas y feliz, porque ellas también lo son.

También he de decir que el amor no es solo algo que exista en parejas, el amor de amigos es también algo sin lo que yo no estaría completa. Mis amigos son muy importantes, tanto que les considero como mi segunda familia. Siempre puedo contar con ellos, en las buenas y en las malas. Me escuchan, me aguantan(y eso tiene mucho mérito), me hacen reír y me consuelan cuando lloro. Son increíbles y desde aquí darles las gracias por estar en mi vida.

He dejado lo mejor para el final, el amor insuperable, el incondicional, el que siempre se va a mantener, el amor de la familia. A mis amigos les considero mi segunda familia, porque mi familia para mí es lo máximo. Tengo la suerte de tener una familia no de diez, sino de mil, que me quiere, me cuida, que confía en mí, que no cambiaría por nada.

El tema del amor es tan amplio que siguiese hablando de él, no terminaría nunca. Por eso y porque tengo un poquito de sueño, aquí acabo. Ha sido una entrada corta pero con consistencia y una manera más de expresarme.

Espero que os haya gustado.

Que el amor os acompañe.

Besitos.

Iris:)

martes, 4 de marzo de 2014

La noche, mi fiel compañera.

¡Hola de nuevo! Es hora de desvariar otro poco, no me lo tengáis mucho en cuenta solo soy un loco intento de escritora que necesita desahogarse de alguna manera.



Hoy me apetece hablar de la noche, dedicarla esta entrada, porque tiene un papel fundamental en mi vida actual y creo que ya es hora de que comente lo que opino de ella.

No me preguntéis por qué, porque ni yo misma lo sé, pero tengo un vínculo muy fuerte con la noche. Me he planteado que quizás en otro tiempo fui vampiresa o quizás un búho. He llegado a esta conclusión porque lo creáis o no, estoy mucho más despierta por la noche que por la mañana.

Aquí mi madre y mi padre dirían "claro, porque te levantas muy tarde y luego por la noche no tienes sueño" Vale a ver, es cierto que me levanto tarde, pero me levanto tarde porque me acuesto tarde, y me acuesto tarde porque a mi cuerpo le gusta acostarse tarde, le gusta el silencio de la noche. Es como el pez que se muerde la cola. Seguro que si me acostase tarde y me levantase pronto, por la noche tendría más sueño y me acostaría antes (que es lo que pretenden mis padres, sin motivo aparente) Pero si fuese así, ahí entrarían mis queridísimas amigas las siestas, sí, son el mejor invento de la sociedad española, le doy las gracias desde aquí al que decidió que después de comer había que dedicar un rato para reposar la comida y dormir. Ole por él.

Por las noches estoy mucho más activa que por las mañanas. Yo siempre he sido de las que prefería estudiar o repasar más bien, la noche antes del examen, en vez de levantarme dos horas antes de entrar a clase.
Cada vez estoy más segura de que es algo relacionado con la luna, que me inspira, me hace ser más creativa y me transmite buenas vibraciones siempre.
Una de las cosas por las que me gusta tanto la noche, además de por la luna y las estrellas, es por el silencio. A ver voy a explicarme, mi casa no es que sea como un aeropuerto o la estación de sol en hora punta, somos pocos y no armamos mucho jaleo, pero aún así yo lo noto. Durante el día no me concentro, o bien porque mi hermana no para de discutir con mi padre por teléfono sobre un problema de matemáticas o porque mi madre me quiere contar algo gracioso que le ha pasado en el trabajo. Siempre hay algo que me distrae y no me centro.

Por la noche en cambio hay tanta paz, al estar todos dormidos, que mi mente no tiene ningún tipo de distracción y se centra rápido. Lo que suelo hacer cuando ya se van todos a la cama y llega el aclamado silencio, es encender la radio y ponerla a un volumen muy bajo, para oírla de fondo. Ese detalle, aunque parezca absurdo en mi "búsqueda del silencio" me tranquiliza, me hace sentir que no estoy sola. No me gusta mucho la soledad, hay momentos en los que sí, pero en general no es algo que me apasione y por eso escuchar música me hace sentir mejor.

Es probable que dentro de unos años tenga que cambiar sí o sí, por trabajo o por la universidad o simplemente porque me lo pida el cuerpo, pero eso no va a hacer que la noche ocupe un lugar menos importante para mí, siempre va a ser mi fiel compañera, mi inspiración, mi vía de escape.


Besitos.

Iris:)