jueves, 3 de diciembre de 2015

Quién soy

Hola a todos! De nuevo vuelvo a la carga con una nueva entrada, recién salida del horno. Espero que os guste.

Hace tiempo que creía que lo que más valía hoy en día era que los demás te aceptasen. Digo hace tiempo porque fue cuando estaba en mi época adolescente, donde lo más importante era pertenecer a un grupo, tener muchos amigos y sobretodo la aprobación de los demás. Ese tiempo en el que valía más cambiar de camiseta todos los días y no repetir que saberse una poesía, que era considerado de empollones, frikis o como queráis llamarlo. Ese tiempo en el que si tenías una agenda era para que los compañeros te pusiesen cosas en ella o para escribir frases de amor a ese imposible que tan locamente enamorada te tenía.

Menos mal que ese tiempo pasó, que yo cambié, que mi vida cambió y sobretodo menos mal que me di cuenta de que lo verdaderamente importante no era que los demás te aceptasen, sino aceptarte a ti misma.

En los últimos tiempos la sociedad se ha regido por una serie de estereotipos, en todos los ámbitos. Tienes que ser una chica delgada, relativamente alta y vestir a la última moda para que los demás te "acepten" o eso nos quieren hacer creer.

Supongo que me he vuelto una incrédula, porque me da igual lo que digan los demás, y con los demás me refiero a la sociedad en general. Solo me importa lo que opino yo de mí misma y también lo que opina mi gente, mi familia, mis amigos, los que me quieren.

Cuando por fin me di cuenta de quien era, cuando formé del todo mi personalidad, me miré al espejo y entonces pude definirme. Soy una persona alegre, soñadora, buena.

A todos nos pasa que cuando a alguien a quién quieres le preguntas algo sobre ti, como por ejemplo:¿cómo soy? te va a contestar con algo que te guste y que te haga sentir bien, aunque también habrá verdad en sus palabras, porque quien te quiere te cuida, pero también te enseña.

Supongo que no hay mejor manera de explicar a qué me estoy refiriendo que con un ejemplo, así que os dejo uno.
Hace ya por lo menos cuatro años que llevo gafas. Cuando me las compré, la primera vez me veía rara pero al ser algo nuevo lo veía bien, además, "estaban de moda". Cuando pasan las semanas te las quitas para casi todo, te las pones solo para lo imprescindible, porque te ves mejor sin ellas y ¡qué narices! no tienes tantas dioctrías, ves bien sin gafas, ¿por qué las vas a llevar si no las necesitas todo el rato? Al año, te das cuenta de que sin gafas ves bien, pero con ellas puestas ves mucho mejor, así que decides mantenerlas, al menos para lo importante (conducir, la universidad) y poco a poco te adaptas a ellas, dejas que formen parte de tu identidad. Aunque ya son algo tuyo y no tienes problemas en admitir eso, te das cuenta de que para salir de fiesta no te las pones, porque..."estas más guapa sin ellas" y también porque..."con ellas puestas tus ojos no resaltan", así que empiezas a tener en cuenta que las gafas están bien para determinadas situaciones, pero no para todas. Aún así no quieres dejar de ver bien, por lo que decides comprar tus primeras lentillas, toda una evolución y un descubrimiento. Digamos que han pasado ya los cuatro años, usas gafas para casi todo y contadas veces las lentillas, pero se te acaban y decides comprar más y cuando das la noticia en casa de que vas a coger más lentillas, salta tu hermana pequeña: pero, ¿para qué? si te quedan muy bien las gafas, estás muy guapa con ellas. Y es en ese momento cuando te das cuenta de que es verdad, que te quedan bien, que estás guapa. Has esperado cuatro años ese comentario, has necesitado mucho tiempo para darte cuenta de algo que desde el primer momento supo alguien que te quería, y sabes que no lo ha dicho porque te quiera, sino simplemente porque es la verdad.
Aún así te compras las lentillas está claro, pero al menos ya sabes que no por ir con gafas estás más fea.

Creo que me he desviado un poco de mi tema inicial, como viene siendo habitual en mí, voy a intentar volver.

Hay que aceptarse a una misma, hay que mirarse al espejo cada mañana y decir ¡Ole tú, qué guapa estás hoy! aunque tengas una ojeras de caballo y el pelo como si acabases de meter los dedos en un enchufe. Estas guapa porque eres guapa, por fuera y por dentro. Eres guapa porque eres amable, cariñosa, sencilla, leal, sincera, simpática, graciosa, independiente y mil cosas más. Eres guapa porque sabes escuchar, sabes reírte de todo y ponerte seria cuando hay que ponerse. Y que no te importen tus kilos de más o de menos, tu trasero redondo, plano o respingón, tus ojos separados o muy juntos, tus labios finos o gruesos, tus pechos pequeños o grandes, porque lo importante no es eso. Lo importante es tu presencia cuando entras en una habitación, tu manera de moverte y de mantener la compostura en una silla, tu mirada esa que tanto transmite, tu sonrisa con la que alegras el día a la gente, tu corazón, el que late fuerte cuando vives algo intensamente, cuando sientes de verdad. Lo que de verdad importa no es tu reflejo, sino la persona que sabes que eres.

Para terminar decir que me gusto tal y como soy, con mis gafas de pasta moradas y todo lo demás. Y que al igual que yo, todo el mundo debería gustarse.
No es cómo eres, sino quién eres.


Gracias por leerme. Una noche más.

Iris:)

domingo, 8 de noviembre de 2015

Sinsabores

Cuéntame un cuento.
Érase una vez... No, un cuento de ahora.
Era un día lluvioso, un día de esos que no quieres recordar.

Así es como empieza mi primer y de momento único libro. Solsticio de verano. Hace ya cuatro años que lo escribí, era muy muy adolescente, en él hablo de amores pasajeros, de ilusiones, de amistad, de familia, en ese libro hay una parte de mí. No hay mucha gente que sepa que he escrito un libro y de los que lo saben, pocos lo han leído. No necesito que lo lean, no es nada del otro mundo, es un libro escrito por una adolescente de hormonas revolucionadas y mil pájaros en la cabeza, pero solo el hecho de saber que lo he escrito ya dice algo de ellos. ¿El qué? Que son o han sido importantes en mi vida y he tenido la suficiente confianza con ellos como para contárselo.

No me arrepiento de haberlo escrito, me ayudó mucho en su momento, me hizo tener más confianza en mí misma, sentirme realizada, feliz. No todos los días se consiguen escribir 700 páginas que tengan sentido entre ellas, que sigan una trama, que tengan un planteamiento, un nudo y un desenlace. También me ha ayudado recientemente, porque lo puse en el currículum y es algo que llama la atención a las personas de recursos humanos. Algo extraño lo sé.

Hace tiempo que no tengo tanta inspiración seguida, quizás porque no me ha pasado nada digno de expresar, me gustaría poder volver a tenerla. Lo que suelo escribir (y eso que últimamente no escribo demasiado) son poesías, aunque son poesías largas, que parecen más una pequeña narración con rima. Sí, señores, he vuelto a mis inicios y son mis inicios porque de pequeñita rimaba, tengo poesías guardadas que son un desastre, pero un desastre "mono". Con lo de mono quiero decir que no es lo mismo leer una poesía mala de una persona de veinte o treinta años, que leerla de una niña de ocho, en el primer caso te ríes, en el segundo caso piensas "que cosa tan bonita". O al menos yo lo haría.

Últimamente me estoy resguardando en recuerdos, en canciones, en mí misma, me estoy cerrando en mi burbuja. Por fuera parezco la misma de siempre, por dentro la cosa es diferente. Supongo que es lo que tiene que pase el tiempo y que tengas no muy buenas experiencias. Pienso en positivo, sí, pero hay temas en los que debes ser realista o te arriesgas a meterte una buena leche. Eso son mis sinsabores, los hay de todo tipo en mi vida, en el amor, en la amistad, en el trabajo, en la universidad... no voy a entrar en detalles, ya habrá tiempo para eso. Esta entrada no tiene mucho sentido, no sigue una línea, pero me apetecía escribir y he puesto lo primero que se me ha pasado por la cabeza. Además son las tres y media de la mañana, hora española, no me pidaís mucho más.

No sé quién leerá esta entrada, para quién lo haga, no sé si me conoces o no, si me conoces quiero saber que me lees, me haría mucha ilusión, por eso te pido que me escribas por alguna red social o por whatsapp "sinsabores". No te voy a pedir ninguna explicación, no te voy a decir qué te parece mi locura de blog, nada, solo es una manera de que yo sepa quiénes estáis ahí. Que por cierto, aunque no lo he dicho antes, gracias.


Sois geniales. Una entrada más. Un chin chin por vosotros.

Besitos:)

martes, 13 de octubre de 2015

Tiempo de decepción

Hay días buenos y días no tan buenos. Llevo tres días no tan buenos y me apetece desahogarme, así que una vez más, os dejo un pedacito de mí.


Supongo que la frase "no esperes nada de nadie, es mejor sorprenderse que decepcionarse" es conocida por mucha gente, además de muy cierta. Yo la conocía y aún así me decepcioné, confié, esperé mucho de alguien y no debí hacerlo.

Quién me quiere me dice que es porque soy una buena persona, confiada, cada vez más creo que ser confiada es un defecto y no una virtud, igual que ser demasiado buena. Y lo creo porque termino sufriendo al ser así, por lo mismo de antes, porque espero que los demás hagan por mí lo mismo que hago yo por ellos. Y eso muy pocas veces pasa.

Me considero una chica alegre, divertida, que siempre tiene una sonrisa para todo el mundo, pero también sufro, aunque no lo parezca. Intento tomármelo todo con positividad, sacar el lado bueno de las cosas, pero llega un momento en el que no puedo más y exploto y dejo de reírme.
Los que me conocen bien y me quieren saben que en ese momento necesito un abrazo y un hombro en el que llorar. Los que no me conocen tanto prefieren evitarme y dejarme sola, que también lo agradezco en algunos momentos, pero siempre preferiré ese abrazo reconfortante.

Al decepcionarme lo primero en lo que pienso es en quién sé a ciencia cierta que no lo hará nunca, y eso me tranquiliza. Unas veces pienso en esas personas, otras veces cojo el teléfono y les llamo. Da igual la hora, el día o lo que estén haciendo, si saben que no estoy bien lo cogen al momento. Gracias, os quiero.

También los hay que creen que me conocen mucho, pero solo conocen esa parte alegre de mí. Esos que cuando estoy mal y me ven mal sí se preocupan, pero si no me ven no terminan de creérselo. Pero eso pasa porque no me conocen de verdad.

He de decir que si digo "te necesito" es sincero, no utilizo esa frase siempre, ni con todo el mundo. Cuando necesito a alguien, le necesito de verdad. Los que llegan al momento cuando se lo digo, gracias. Los que no se lo toman en serio, poco a poco me vais a ir perdiendo.

Hace poco necesitaba un abrazo de alguien en concreto, pero no apareció, aunque dije "te necesito" y sí, ahí me decepcioné, porque pensaba que si se lo pedía de verdad vendría y no fue así. Pero no puedo quejarme, porque me llevé un abrazo de otras dos personas que me demostraron lo muchísimo que valen y me hicieron reír, lo agradecí infinito.

Sumarle a la decepción el echar de menos a alguien, a alguien que está lejos, que llevas tiempo sin ver, el total son lágrimas, nerviosismo, agobio. Pero como he dicho antes, el teléfono está para algo y no importó el día, ni la hora, ni mucho menos la distancia, hablé con esa persona que tanto echaba de menos, y con solo oír su voz me tranquilicé. Le asusté un poquito, pero le necesitaba y estuvo ahí. Gracias.

Pero los días no tan buenos pasan, los momentos no tan buenos se terminan olvidando y solo espero de verdad que lo espero, que no me decepcionen más, que recapaciten, que piensen las cosas.
Y es que si les importo, aunque sea un poquito, deberían ponerse en mi lugar y darse cuenta de que yo no puedo dar más de mí sin recibir absolutamente nada a cambio. Soy todo sonrisas, hasta que me rompo y las lágrimas empiezan a caer.

Porque así soy yo y ya está.


PD: Sigo siendo esa chica alegre, simpática, graciosa, positiva. Y no, no van a conseguir borrarme la sonrisa.



Iris:)

sábado, 26 de septiembre de 2015

En soledad

Hola a todos, como veis escribo cuando me sale, puede ser un mes, cinco o un año después de la anterior entrada. Pero ya sabéis, cuando llega la inspiración no hay que dejarla escapar.

Hoy os quiero hablar de la soledad, de lo que me conlleva.

Siempre me ha gustado pasar un ratito a solas conmigo misma, es una manera de conocerme más, de relajarme incluso, pero después de pasar algo más de un ratito a solas, me he dado cuenta de lo que la soledad me aporta.

Cuando estoy sola y supongo que esto le pasará a mucha gente, puedo ser yo, puedo llorar sin que nadie me pregunte qué me pasa, sin que yo misma sepa qué me pasa; puedo reír a carcajadas sin ningún motivo o viendo un vídeo, o leyendo un artículo o escuchando a Dani Rovira (algo que me pasa a menudo); puedo soñar despierta o llamándolo de otra manera, empanarme como suele hacer una gran amiga (ella sabe quién es); puedo bailar como una loca, sí, sí, tal cual, moviendo el culo, el pelo, haciendo lo pasos de Rafa Mendez (fuego jajaja) que tanto me marcaron en mi adolescencia, buscando nuevos pasos de salsa, viendo vídeos y copiando coreografías (soy así de loca qué le voy a hacer); puedo cantar a voz en grito, sin molestar a nadie, probando nuevos tonos, nuevas canciones o recordando canciones antiguas que me han marcado; y muchas cosas más.

También al estar sola piensas mucho más, en tí, en tu vida, en lo que estás pasando, en lo que pasaste, en lo que puede pasar. Piensas en tus amigos, en los que están ahí siempre, en los que se fueron de tu vida, en los que son algo más, y recuerdas cada momento vivido con ellos, sobretodo los buenos momentos, los mejores, esos que sabes que no vas a olvidar.
Piensas en tu carrera, en si te gusta, en si has tomado el camino adecuado, en dónde estarás de aquí a unos años.
Piensas en tu trabajo, en si te llena, si te aburre, si te hace ser un poquito más feliz.

Y sobretodo piensas en tu familia. En este caso me voy a explayar un poco más, porque mi familia es increíble.
En mi familia hay todo tipo de personalidades, de todo, de verdad, y cada uno tenemos nuestro encanto, eso que nos hace ser únicos, lo que hace que sin nosotros la familia no esté completa.
Cuando me quedo sola me reconforta pensar en ellos, porque sé que por muy sola físicamente que esté, es casi imposible que me sienta así, porque siempre estarán ellos ahí.
Tengo que subrayar a dos personas que son muy importantes y que no me dejarían sentirme sola, (además de mis padres que los quiero muchísimo y sé que siempre siempre estarán ahí). Estas dos personas son mi hermana (que me conoce mejor casi que yo misma) y mi prima (que además de ser prima es amiga) las tres nos hemos unido tanto que ya no me imagino no pasar tiempo con ellas, no reírme con ellas, no cantar con ellas, no llorar con ellas, y sin hacer otras miles de cosas que hacemos juntas.
Si alguien me hubiese dicho hace tres años que terminaríamos teniendo esta relación me habría reído, pero ahora me reiría si alguien no se lo creyese. Cuando empiezo a sentirme sola pienso en ellas, las busco, las llamo o hago lo que haga falta.

La soledad es buena (siempre que sea solo física), te hace volver a reconocerte, volver a ser tú. En mi caso también me inspira, me hace pensar (a veces en cosas en las que no debería, que me hacen daño), me hace reír y llorar y otras muchas cosas.

Y si te sientes solo, solo tienes que pensar en alguien que estará a tu lado pase lo que pase, tira de teléfono (no de whatsapp) y dejarás de sentirte así.

PD: E, Y, Os quiero muchísimo


Espero que os haya gustado.


Besitos:)