miércoles, 9 de abril de 2014

El destino

Buenas noches! Hoy por fin vuelvo a escribir otra entrada con mis pensamientos, espero no aburriros demasiado.

Esta vez me apetece hablar de algo que yo creo que está muy presente en nuestras vidas, no todo el mundo cree en él, pero para gustos los colores ¿no?

De lo que quiero comentar, es sobre el destino.

El destino. No puedo definirlo, no puedo porque cada uno tiene su definición propia de esta palabra.
Según la rae y lo copio tal cual viene:
(De destinar)
1. m hado (fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos)
2. m Encadenamiento de los sucesos considerado como necesario y fatal.
3. m Circunstancia de serle favorable o adversa esta supuesta manera de ocurrir los sucesos a alguien o algo.
4. m Consignación, señalamiento o aplicación de una cosa o de un lugar para determinado fin.


Voy a poner ejemplos de situaciones propias en las que para mí a intervenido, por poco que sea, el destino.

Una de estas situaciones se dio un verano. Yo acababa de terminar el curso y uno de mis mejores amigos me enseñó que había una oferta de hacer un curso de una semanas, gratis, en una universidad. El curso era de lo que tú elegías, orientado a la carrera que quisieses hacer, para que vieras como era. Nos apuntamos los dos porque nos pareció una buena oportunidad y porque yo no tenía muy claro qué hacer en un futuro y eso podía ayudarme en mi decisión.
El primer día conocimos dos chicas, en el autobús de ida, nos cayeron bien al instante y resultó que una de ellas compartiría clase con nosotros dos. El curso fue avanzando y en el transcurso, conocimos a mucha gente, pero destaco a dos chicas y dos chicos de nuestra misma clase.
Ahora llega lo importante, dos años después, me encontré a uno de los chicos(que era de Mallorca) en mi misma universidad y volvimos a quedar, decidiendo mantenernos en contacto.
Pero lo mejor de todo, es que las cuatro chicas que conocimos y el chico, ahora mismo forman parte de mi grupo de amigos, son como mi segunda familia y les quiero muchísimo.
El destino hizo que conociese a personas maravillosas que pensé que nunca más vería, pero que se han mantenido en mi vida y espero que así sea por mucho, mucho tiempo.

Otra de las situaciones y que probablemente le ha pasado a mucha gente y no solo a mí, fue a la hora de entrar en la universidad. Yo había elegido varias carreras. Tenía una en mente, una universidad y casi todo planeado. Entonces llegó la carta con la universidad y la carrera en la que había entrado. Y ¡Sorpresa! Ni siquiera había sopesado hacer esa carrera o ir a esa universidad (que estaba a una hora y media de mi casa). Pero gracias a eso, conocí gente increíble y empecé a salir más por la noche, a soltarme y a ser más yo misma, me ayudó a encontrarme, a mirarme en el espejo y decir: sí, esta soy yo.
El destino me llevó a esa universidad, a conocer esa gente y a crecer como persona. Si hubiese sido por mí, ¡no lo habría imaginado nunca!

Y como estas dos, podría poner muchísimos más ejemplos de cómo el destino ha actuado en mi vida.

Para mí el destino no está escrito, tu eres el que guía tu propio camino, según vas haciendo elecciones, tu destino va cambiando, se amolda a ti, a tus decisiones, a lo que tú quieres y te echa una mano también.
Te acompaña en el paseo, ese paseo tan largo que es tu vida y te va ayudando, para conseguir que seas más feliz.

Habrá quienes estarán de acuerdo conmigo, otros que no tanto, pero bueno, en la variedad está el gusto y cuantas más opiniones haya más nos enriqueceremos todos.

Espero que os haya gustado.

Besitos:)

miércoles, 26 de marzo de 2014

Por ella

Buenas noches mis queridos lectores (siempre he querido decir/escribir eso) hoy es día de un nuevo desvarío, de esos míos que o te gustan mucho, o te aburren, o simplemente te son indiferentes y pasas de leer. Esos que para mí son importantes y una forma de contar las cosillas que aparecen por mi mente y que hasta que no las comparto, no me dejan tranquila. Son como pequeños grillos que no dejan de cantar o como mi hermana cuando quiere algo y yo no la hago ni caso. (Menudas comparaciones, pensaréis, pero ¡es que es igual!)

Bueno que me desvío del tema que quería hablar. Esta noche, quiero escribir sobre una manera de vida, un sentimiento, una forma de evadirse, mi mejor compañía, la música.

La música, que grande es esta palabra de solo seis letras ¿eh? Para algunas personas significa su vida entera, viven por ella y para ella. Otras personas(como yo) nos damos por satisfechas disfrutándola, aunque nos encantaría formar parte de el mundo de gira en torno a ella, el mundo de los artistas.

La música aporta tanto y hace sentir tanto, que puede cambiar tu estado de ánimo en un segundo. Es muy fácil que estés algo deprimido porque te ha salido mal un examen, vas en el metro (como siempre) y decides ponerte los cascos porque el chico que está sentado a tu lado le está comentando a su compañero lo bien que le ha salido a él su examen. Tú eso no quieres escucharlo, porque has salido descontento de tu prueba, y qué mejor manera que evadirte de esa conversación que te está tocando escuchar, que con la música. Lo dicho, te pones los cascos y le das al play. No buscas una canción en concreto, porque prefieres que tu móvil te sorprenda, así que le das a modo aleatorio y que suene la que tenga que sonar. No sabes qué esperar, estás atento y de repente empieza a sonar una canción. Ya solo por el inicio, los primeros acordes, la reconoces. Tu cara pasa de ser la de un mimo triste a la de un niño cuando le dan una chuche, pasas de estar deprimido a estar contento así, sin más. Sigue la canción y sin darte cuenta la tarareas y cuando llega tu parte preferida, no puedes evitar el movimiento de cabeza y que una sonrisa aún más grande de la que ya tenía, aparezca en tu cara. Es como si acabases de recordar algo muy bonito, o algo que te ha hecho mucha gracia. Es simplemente genial.
En mi caso una de esas canciones es "Because we can" del gran Bon Jovi, entre muchas.

Esta es una de las muchas cosas que consigue la música, es increíble, lo sé.

También hay veces que se utiliza la música ya no como antídoto de un mal día, sino como acompañante. Cuando tienes un mal momento o estás triste, hay veces que solo te apetece escuchar canciones con las que sentirte identificado y así poder sacar todo lo que tienes dentro. Yo personalmente cuando hago esto (que si lo he hecho en varias ocasiones) me pongo a cantar la canción, y así me desahogo.

La música es en sí misma, una forma más de expresión. Hay gente que la utiliza precisamente para dejar en ella un cachito de su vida, un recuerdo, un momento especial, una relación pasada o un amor loco. Yo alguna vez escribo canciones (ya sabéis que me encanta escribir y en la música también se escribe) y me sirve mucho, además es gracioso o simplemente bonito, años después, encontrar la letra y acordarte del por qué la escribiste, del qué te inspiró.

Mil cosas podría contar y decir de la música, porque forma parte de mí y no sabría qué hacer sin ella. Mil momentos he pasado con ella como protagonista, mil emociones que me ha hecho sentir y todo eso podría comentároslo, pero si sigo escribiendo pasarían dos cosas. La primera es que probablemente me quedaría dormida y la segunda y más importante, esto sería como "La historia Interminable".

Así que un chín chín por ella, por la música.

Espero que os haya gustado.

Me piro vampiro, hasta que vuelva a esconderse el sol y la luna ilumine la noche. (Qué bonito me ha quedado)

Besitos

Iris:)

jueves, 13 de marzo de 2014

Primera vez

¡Hola a todos! Por aquí estamos una vez más. Esta semana he estado un poco liadilla, pero ya era hora de que escribiese ¿no?

El otro día me pasaron un vídeo que me encantó y que creo que debo compartir con todos vosotros porque es digno de ver.


http://www.youtube.com/watch?v=IpbDHxCV29A


Este vídeo o corto, lo realizó la directora Tania Pilieva, en él veinte desconocidos se besan por primera vez

A mí personalmente, me parece muy bonito.

Este vídeo me ha hecho rememorar mis primeras veces, en todo. Voy a hablar un poco más de esto.


Una de las primeras veces que recuerdo con más cariño fue la primera vez que cogí un micrófono. Pensaréis, ¿por qué precisamente esa? Los que me conocen saben que una de las cosas que más me gusta hacer en la vida es cantar, no lo hago en público porque me da algo de vergüenza y porque tampoco he tenido la oportunidad, pero es algo que me llena. Por eso la primera vez que yo recuerdo haber cogido un micrófono fue muy especial para mí.


Otra de las primeras veces que tengo grabada en mi memoria, y además es algo reciente, fue la primera vez que cogí una cámara reflex mía y me puse a hacer fotos, me sentí toda una profesional.


También me acuerdo de la primera vez que vi a mi hermana, se me abrió un mundo, la quise desde el instante en que supe que vendría al mundo, pero cuando la vi la quise aún más, mucho más, aunque no se lo diga muy a menudo.


Está claro que hay algunas primeras veces que yo creo que son inolvidables para todos, el primer beso, la primera relación, el primer amor, el primer viaje en metro solo...


Para mí también fue muy especial la primera vez que escribí una novela, mi primera novela. No tenía más que quince años cuando comencé y conseguí terminarla y con mucha ayuda también auto publicarla. 


Con todo esto quiero decir que las primeras veces de todo siempre se recuerdan, sean buenas o sean malas, las mantienes en un rinconcito de tu mente y de vez en cuando aparecen, te saludan y vuelven a esconderse, pero se mantienen ahí. Son momentos que forman parte de tu pasado, pero que si no hubiesen existido, quizás no estarías viviendo tal cual vives el presente. 


Y con esto termino mis reflexiones nocturnas. 


Besitos


Iris:)







jueves, 6 de marzo de 2014

La gran palabra.

Buenas noches, llevo unos días bastante inspirada o mejor dicho, con muchas cosas de las que opinar. Así que vamos al tema. Gracias a los que leéis mis entradas, de verdad.


Hay una palabra, que cada vez que la oímos algo pasa en nuestro interior, ya sea bueno o malo, todo depende de las experiencias que hayamos tenido. Esa palabra en mi cabeza, cada vez que la pienso, aparece en grade, negrita y en mayúsculas, porque le doy mucha importancia, muchísima.
Los que me conocen supongo que ya saben cuál es, a los que no, esa palabra es AMOR.

El amor, eso que está en todas partes, que se encuentra en cada rincón y en cada persona. Eso que yo creo que es imprescindible en la vida. Se disfraza, se camufla y hay veces que incluso parece que ha desaparecido, pero siempre está ahí aunque no notemos su presencia.
Quizás es que soy una romántica empedernida, pero cada vez que veo una pareja de personas mayores -el hombre con el bastón cogido de una mano y la mano de su mujer apretando fuertemente la otra y la mujer mirándole con una sonrisa mientras agarra su bolso como si se le fuese a escapar- me emociono, es así, no puedo evitarlo.

Mis amigas con sus respectivos novios también me enternecen, se nota que se quieren a kilómetros y yo me siento muy muy orgullosa por ellas y feliz, porque ellas también lo son.

También he de decir que el amor no es solo algo que exista en parejas, el amor de amigos es también algo sin lo que yo no estaría completa. Mis amigos son muy importantes, tanto que les considero como mi segunda familia. Siempre puedo contar con ellos, en las buenas y en las malas. Me escuchan, me aguantan(y eso tiene mucho mérito), me hacen reír y me consuelan cuando lloro. Son increíbles y desde aquí darles las gracias por estar en mi vida.

He dejado lo mejor para el final, el amor insuperable, el incondicional, el que siempre se va a mantener, el amor de la familia. A mis amigos les considero mi segunda familia, porque mi familia para mí es lo máximo. Tengo la suerte de tener una familia no de diez, sino de mil, que me quiere, me cuida, que confía en mí, que no cambiaría por nada.

El tema del amor es tan amplio que siguiese hablando de él, no terminaría nunca. Por eso y porque tengo un poquito de sueño, aquí acabo. Ha sido una entrada corta pero con consistencia y una manera más de expresarme.

Espero que os haya gustado.

Que el amor os acompañe.

Besitos.

Iris:)

martes, 4 de marzo de 2014

La noche, mi fiel compañera.

¡Hola de nuevo! Es hora de desvariar otro poco, no me lo tengáis mucho en cuenta solo soy un loco intento de escritora que necesita desahogarse de alguna manera.



Hoy me apetece hablar de la noche, dedicarla esta entrada, porque tiene un papel fundamental en mi vida actual y creo que ya es hora de que comente lo que opino de ella.

No me preguntéis por qué, porque ni yo misma lo sé, pero tengo un vínculo muy fuerte con la noche. Me he planteado que quizás en otro tiempo fui vampiresa o quizás un búho. He llegado a esta conclusión porque lo creáis o no, estoy mucho más despierta por la noche que por la mañana.

Aquí mi madre y mi padre dirían "claro, porque te levantas muy tarde y luego por la noche no tienes sueño" Vale a ver, es cierto que me levanto tarde, pero me levanto tarde porque me acuesto tarde, y me acuesto tarde porque a mi cuerpo le gusta acostarse tarde, le gusta el silencio de la noche. Es como el pez que se muerde la cola. Seguro que si me acostase tarde y me levantase pronto, por la noche tendría más sueño y me acostaría antes (que es lo que pretenden mis padres, sin motivo aparente) Pero si fuese así, ahí entrarían mis queridísimas amigas las siestas, sí, son el mejor invento de la sociedad española, le doy las gracias desde aquí al que decidió que después de comer había que dedicar un rato para reposar la comida y dormir. Ole por él.

Por las noches estoy mucho más activa que por las mañanas. Yo siempre he sido de las que prefería estudiar o repasar más bien, la noche antes del examen, en vez de levantarme dos horas antes de entrar a clase.
Cada vez estoy más segura de que es algo relacionado con la luna, que me inspira, me hace ser más creativa y me transmite buenas vibraciones siempre.
Una de las cosas por las que me gusta tanto la noche, además de por la luna y las estrellas, es por el silencio. A ver voy a explicarme, mi casa no es que sea como un aeropuerto o la estación de sol en hora punta, somos pocos y no armamos mucho jaleo, pero aún así yo lo noto. Durante el día no me concentro, o bien porque mi hermana no para de discutir con mi padre por teléfono sobre un problema de matemáticas o porque mi madre me quiere contar algo gracioso que le ha pasado en el trabajo. Siempre hay algo que me distrae y no me centro.

Por la noche en cambio hay tanta paz, al estar todos dormidos, que mi mente no tiene ningún tipo de distracción y se centra rápido. Lo que suelo hacer cuando ya se van todos a la cama y llega el aclamado silencio, es encender la radio y ponerla a un volumen muy bajo, para oírla de fondo. Ese detalle, aunque parezca absurdo en mi "búsqueda del silencio" me tranquiliza, me hace sentir que no estoy sola. No me gusta mucho la soledad, hay momentos en los que sí, pero en general no es algo que me apasione y por eso escuchar música me hace sentir mejor.

Es probable que dentro de unos años tenga que cambiar sí o sí, por trabajo o por la universidad o simplemente porque me lo pida el cuerpo, pero eso no va a hacer que la noche ocupe un lugar menos importante para mí, siempre va a ser mi fiel compañera, mi inspiración, mi vía de escape.


Besitos.

Iris:)

jueves, 27 de febrero de 2014

Sueños traicioneros

¡Hola! Bueno, hace mucho tiempo que no escribo, aunque tenía muchas cosas que contar. He estado muy ocupada, he tenido muchas cosas qué hacer y no he podido. Sé que no es excusa, porque un blog es una manera de expresarse y supongo que lo que he hecho ha sido evitar precisamente eso, expresarme.

Dicho todo esto, empecemos a desvariar.

Los sueños, mis queridos sueños. Cuanto bien y cuanto mal me hacen algunas veces. Tengo con ellos un amor-odio nada normal.
Dicen que los sueños vienen dados por el subconsciente. Yo no entiendo mucho de eso, pero estoy segura de que a mí el mío no me quiere demasiado. A lo mejor es la conciencia que sabe lo que siento y por eso lo refleja en mis sueños aunque yo no quiera pensar en ello.

El otro día me traicionaron mis sueños. Hace un tiempo que siento algo muy fuerte por alguien, es algo extraño y no me había pasado nunca. Solo somos amigos y va a seguir siendo así, pero ahí entran mis sueños en juego. No, en serio, si yo ya tengo asumido que no va a pasar nada con esa persona, por qué llega la hora de dormir, cierro los ojos y cuando consigo entrar en mi perfecto mundo, aparece él y me hace ver todo lo que siento y lo que podía llegar a pasar si yo actuase de otra manera.
Lo peor de todo es estar en el quinto cielo y cuando despiertas, estamparte de nuevo con la realidad, sí, esa realidad en la que solo sois amigos. Es frustrante y a veces incluso algo doloroso.

Hay veces que los sueños que tengo me hacen replantearme muchas cosas. Algunos son tan reales que a los dos días sigo acordándome de ellos como si fuese una vivencia pasada y no imágenes en tu cabeza inventadas. Supongo que no seré a la única a la que le pase y si lo soy, creo que deberé ir a mirármelo porque tengo un serio problema.

Es cierto que muchas veces los sueños nos hacen bien, como cuando de repente te encuentras en la playa con tus amigos, tomando el sol y viendo como un par de ellos juegan a las palas y otros tres se salpican en el agua y planean muy cantosamente como conseguir llenarte de arena, sí, esa arena que tanta cosita te da porque te pone perdida. Pero aún así les quieres y lo sabes y cuando despiertas lo primero que haces es hablar con ellos para recordarles lo importantes que son en tu vida.

Luego están los sueños en los que algún familiar o alguien cercano muere, son los peores bajo mi punto de vista. Lo vives, sientes dolor y cuando te levantas al día siguiente lo único que quieres es llamar a esa persona por la que tanto has sufrido para ver si está bien.

Los más graciosos para mí son los sueños cuando estás despierto. A mí me suele ocurrir cuando voy en el tren o en el metro. Me quedo embobada mirando un punto fijo y mi mente se va a otro lugar, o piensa en qué podría haber sucedido si me hubiese caído o si en vez de coger el primer tren me hubiese tocado esperar. Ahí mi imaginación juega un papel importante porque ¡sorpresa! en todos aparece "el hombre ideal" a salvarme de la caída o a pedirme la hora y entablar una conversación para hacer más amena la espera del siguiente tren.

¿Soy rara? Quizás, pero soy una soñadora sin remedio y me encanta soñar, aunque a veces esos sueños que tanto me gustan me jueguen una mala pasada. Soy de las que piensa que todo pasa por algo y si tengo que replantearme las cosas lo haré.

Con este pequeño desvarío me despido.

Espero que os haya gustado esta minúscula parte de mí.

Besitos:)