Hay días buenos y días no tan buenos. Llevo tres días no tan buenos y me apetece desahogarme, así que una vez más, os dejo un pedacito de mí.
Supongo que la frase "no esperes nada de nadie, es mejor sorprenderse que decepcionarse" es conocida por mucha gente, además de muy cierta. Yo la conocía y aún así me decepcioné, confié, esperé mucho de alguien y no debí hacerlo.
Quién me quiere me dice que es porque soy una buena persona, confiada, cada vez más creo que ser confiada es un defecto y no una virtud, igual que ser demasiado buena. Y lo creo porque termino sufriendo al ser así, por lo mismo de antes, porque espero que los demás hagan por mí lo mismo que hago yo por ellos. Y eso muy pocas veces pasa.
Me considero una chica alegre, divertida, que siempre tiene una sonrisa para todo el mundo, pero también sufro, aunque no lo parezca. Intento tomármelo todo con positividad, sacar el lado bueno de las cosas, pero llega un momento en el que no puedo más y exploto y dejo de reírme.
Los que me conocen bien y me quieren saben que en ese momento necesito un abrazo y un hombro en el que llorar. Los que no me conocen tanto prefieren evitarme y dejarme sola, que también lo agradezco en algunos momentos, pero siempre preferiré ese abrazo reconfortante.
Al decepcionarme lo primero en lo que pienso es en quién sé a ciencia cierta que no lo hará nunca, y eso me tranquiliza. Unas veces pienso en esas personas, otras veces cojo el teléfono y les llamo. Da igual la hora, el día o lo que estén haciendo, si saben que no estoy bien lo cogen al momento. Gracias, os quiero.
También los hay que creen que me conocen mucho, pero solo conocen esa parte alegre de mí. Esos que cuando estoy mal y me ven mal sí se preocupan, pero si no me ven no terminan de creérselo. Pero eso pasa porque no me conocen de verdad.
He de decir que si digo "te necesito" es sincero, no utilizo esa frase siempre, ni con todo el mundo. Cuando necesito a alguien, le necesito de verdad. Los que llegan al momento cuando se lo digo, gracias. Los que no se lo toman en serio, poco a poco me vais a ir perdiendo.
Hace poco necesitaba un abrazo de alguien en concreto, pero no apareció, aunque dije "te necesito" y sí, ahí me decepcioné, porque pensaba que si se lo pedía de verdad vendría y no fue así. Pero no puedo quejarme, porque me llevé un abrazo de otras dos personas que me demostraron lo muchísimo que valen y me hicieron reír, lo agradecí infinito.
Sumarle a la decepción el echar de menos a alguien, a alguien que está lejos, que llevas tiempo sin ver, el total son lágrimas, nerviosismo, agobio. Pero como he dicho antes, el teléfono está para algo y no importó el día, ni la hora, ni mucho menos la distancia, hablé con esa persona que tanto echaba de menos, y con solo oír su voz me tranquilicé. Le asusté un poquito, pero le necesitaba y estuvo ahí. Gracias.
Pero los días no tan buenos pasan, los momentos no tan buenos se terminan olvidando y solo espero de verdad que lo espero, que no me decepcionen más, que recapaciten, que piensen las cosas.
Y es que si les importo, aunque sea un poquito, deberían ponerse en mi lugar y darse cuenta de que yo no puedo dar más de mí sin recibir absolutamente nada a cambio. Soy todo sonrisas, hasta que me rompo y las lágrimas empiezan a caer.
Porque así soy yo y ya está.
PD: Sigo siendo esa chica alegre, simpática, graciosa, positiva. Y no, no van a conseguir borrarme la sonrisa.
Iris:)