Buenas noches mis queridos lectores (siempre he querido decir/escribir eso) hoy es día de un nuevo desvarío, de esos míos que o te gustan mucho, o te aburren, o simplemente te son indiferentes y pasas de leer. Esos que para mí son importantes y una forma de contar las cosillas que aparecen por mi mente y que hasta que no las comparto, no me dejan tranquila. Son como pequeños grillos que no dejan de cantar o como mi hermana cuando quiere algo y yo no la hago ni caso. (Menudas comparaciones, pensaréis, pero ¡es que es igual!)
Bueno que me desvío del tema que quería hablar. Esta noche, quiero escribir sobre una manera de vida, un sentimiento, una forma de evadirse, mi mejor compañía, la música.
La música, que grande es esta palabra de solo seis letras ¿eh? Para algunas personas significa su vida entera, viven por ella y para ella. Otras personas(como yo) nos damos por satisfechas disfrutándola, aunque nos encantaría formar parte de el mundo de gira en torno a ella, el mundo de los artistas.
La música aporta tanto y hace sentir tanto, que puede cambiar tu estado de ánimo en un segundo. Es muy fácil que estés algo deprimido porque te ha salido mal un examen, vas en el metro (como siempre) y decides ponerte los cascos porque el chico que está sentado a tu lado le está comentando a su compañero lo bien que le ha salido a él su examen. Tú eso no quieres escucharlo, porque has salido descontento de tu prueba, y qué mejor manera que evadirte de esa conversación que te está tocando escuchar, que con la música. Lo dicho, te pones los cascos y le das al play. No buscas una canción en concreto, porque prefieres que tu móvil te sorprenda, así que le das a modo aleatorio y que suene la que tenga que sonar. No sabes qué esperar, estás atento y de repente empieza a sonar una canción. Ya solo por el inicio, los primeros acordes, la reconoces. Tu cara pasa de ser la de un mimo triste a la de un niño cuando le dan una chuche, pasas de estar deprimido a estar contento así, sin más. Sigue la canción y sin darte cuenta la tarareas y cuando llega tu parte preferida, no puedes evitar el movimiento de cabeza y que una sonrisa aún más grande de la que ya tenía, aparezca en tu cara. Es como si acabases de recordar algo muy bonito, o algo que te ha hecho mucha gracia. Es simplemente genial.
En mi caso una de esas canciones es "Because we can" del gran Bon Jovi, entre muchas.
Esta es una de las muchas cosas que consigue la música, es increíble, lo sé.
También hay veces que se utiliza la música ya no como antídoto de un mal día, sino como acompañante. Cuando tienes un mal momento o estás triste, hay veces que solo te apetece escuchar canciones con las que sentirte identificado y así poder sacar todo lo que tienes dentro. Yo personalmente cuando hago esto (que si lo he hecho en varias ocasiones) me pongo a cantar la canción, y así me desahogo.
La música es en sí misma, una forma más de expresión. Hay gente que la utiliza precisamente para dejar en ella un cachito de su vida, un recuerdo, un momento especial, una relación pasada o un amor loco. Yo alguna vez escribo canciones (ya sabéis que me encanta escribir y en la música también se escribe) y me sirve mucho, además es gracioso o simplemente bonito, años después, encontrar la letra y acordarte del por qué la escribiste, del qué te inspiró.
Mil cosas podría contar y decir de la música, porque forma parte de mí y no sabría qué hacer sin ella. Mil momentos he pasado con ella como protagonista, mil emociones que me ha hecho sentir y todo eso podría comentároslo, pero si sigo escribiendo pasarían dos cosas. La primera es que probablemente me quedaría dormida y la segunda y más importante, esto sería como "La historia Interminable".
Así que un chín chín por ella, por la música.
Espero que os haya gustado.
Me piro vampiro, hasta que vuelva a esconderse el sol y la luna ilumine la noche. (Qué bonito me ha quedado)
Besitos
Iris:)
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