¡Hola de nuevo! Es hora de desvariar otro poco, no me lo tengáis mucho en cuenta solo soy un loco intento de escritora que necesita desahogarse de alguna manera.
Hoy me apetece hablar de la noche, dedicarla esta entrada, porque tiene un papel fundamental en mi vida actual y creo que ya es hora de que comente lo que opino de ella.
No me preguntéis por qué, porque ni yo misma lo sé, pero tengo un vínculo muy fuerte con la noche. Me he planteado que quizás en otro tiempo fui vampiresa o quizás un búho. He llegado a esta conclusión porque lo creáis o no, estoy mucho más despierta por la noche que por la mañana.
Aquí mi madre y mi padre dirían "claro, porque te levantas muy tarde y luego por la noche no tienes sueño" Vale a ver, es cierto que me levanto tarde, pero me levanto tarde porque me acuesto tarde, y me acuesto tarde porque a mi cuerpo le gusta acostarse tarde, le gusta el silencio de la noche. Es como el pez que se muerde la cola. Seguro que si me acostase tarde y me levantase pronto, por la noche tendría más sueño y me acostaría antes (que es lo que pretenden mis padres, sin motivo aparente) Pero si fuese así, ahí entrarían mis queridísimas amigas las siestas, sí, son el mejor invento de la sociedad española, le doy las gracias desde aquí al que decidió que después de comer había que dedicar un rato para reposar la comida y dormir. Ole por él.
Por las noches estoy mucho más activa que por las mañanas. Yo siempre he sido de las que prefería estudiar o repasar más bien, la noche antes del examen, en vez de levantarme dos horas antes de entrar a clase.
Cada vez estoy más segura de que es algo relacionado con la luna, que me inspira, me hace ser más creativa y me transmite buenas vibraciones siempre.
Una de las cosas por las que me gusta tanto la noche, además de por la luna y las estrellas, es por el silencio. A ver voy a explicarme, mi casa no es que sea como un aeropuerto o la estación de sol en hora punta, somos pocos y no armamos mucho jaleo, pero aún así yo lo noto. Durante el día no me concentro, o bien porque mi hermana no para de discutir con mi padre por teléfono sobre un problema de matemáticas o porque mi madre me quiere contar algo gracioso que le ha pasado en el trabajo. Siempre hay algo que me distrae y no me centro.
Por la noche en cambio hay tanta paz, al estar todos dormidos, que mi mente no tiene ningún tipo de distracción y se centra rápido. Lo que suelo hacer cuando ya se van todos a la cama y llega el aclamado silencio, es encender la radio y ponerla a un volumen muy bajo, para oírla de fondo. Ese detalle, aunque parezca absurdo en mi "búsqueda del silencio" me tranquiliza, me hace sentir que no estoy sola. No me gusta mucho la soledad, hay momentos en los que sí, pero en general no es algo que me apasione y por eso escuchar música me hace sentir mejor.
Es probable que dentro de unos años tenga que cambiar sí o sí, por trabajo o por la universidad o simplemente porque me lo pida el cuerpo, pero eso no va a hacer que la noche ocupe un lugar menos importante para mí, siempre va a ser mi fiel compañera, mi inspiración, mi vía de escape.
Besitos.
Iris:)
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